Reseñas
La lógica de la austeridad
Después de 2008, la velocidad con que los estados capitalistas pasaron de la implementación de rescates financieros y políticas de estímulo a la adopción de ajustes fiscales fue impactante. Igual de sorprendente fue el cambio en el marco intelectual que se utilizó para entender este fenómeno.
Los últimos días de las finanzas sólidas
Cuando la Reserva Federal recurrió a una política monetaria no convencional en 2008, muchos temieron que pronto regresaría la espiral inflacionista de la década de 1970. La combinación de gasto deficitario y relajación monetaria resucitó el viejo fantasma de la monetización de la deuda, en la cual el Tesoro vende su deuda directamente al banco central en lugar de hacerlo al mercado de bonos; de este modo se libra de las obligaciones de intereses y de la disciplina del mercado (de manera peyorativa, a esto se le llama "impresión de dinero"). Sin embargo, mientras que la expansión cuantitativa (EC) suponía la compra masiva de bonos del Tesoro por parte de la Reserva Federal, la Reserva estuvo comprando estos bonos a instituciones financieras privadas, no al propio Tesoro. De este modo, en lugar de abrir una línea directa entre el banco central y el Tesoro (una entidad pública y, en teoría, democrática), la operación de "impresión de dinero" de la Reserva se desvió alrededor del Tesoro para crear nuevas reservas en los libros contables de los bancos creadores de mercado (primary-dealer).