Número 1, junio de 2026

Análisis

Poder estadounidense

Introducción

An-My Lê, USS Nashville, Dakar, Senegal, 2009

¿Estamos llegando al final del “siglo americano”? La pregunta se cierne sobre la turbulenta política mundial de este milenio y, en los últimos dieciocho meses, ha dado lugar a respuestas que adoptan la forma de una aparente paradoja. Por un lado, Estados Unidos se presenta como una potencia hegemónica en declive, lo que acelera la transición desde su dominio en una era unipolar. Por otro lado, cada crisis sin precedentes reafirma el privilegio único de Washington para remodelar directamente el mundo.

Abra cualquier periódico y encontrará estas dos narrativas gemelas. Estados Unidos está “perdiendo su papel como líder del mundo libre” y ejerce un imperialismo “ineficaz, inestable y autodestructivo”; mientras tanto, “las termitas se comen lentamente los cimientos del dominio del dólar”. En suma, es “un imperio en declive”. En el otro lado de la balanza, un despliegue de violencia militar y económica extraterritorial coincide con exuberantes rendimientos financieros, una propuesta de presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares, la mayor salida a bolsa de la historia y los sueños de una nueva era de primacía impulsada por la IA. El imperio parece estar en caída libre, pero también se mantiene firme: su pretensión de legitimidad ha quedado destrozada, mientras su autoridad extrema persiste.

A pesar de las vergüenzas de un autócrata en decadencia, de las alianzas diplomáticas rotas y de una derrota estratégica en Irán, ¿quién, sino el Tío Sam, podría bombardear una escuela de niñas, asesinar gabinetes, llevar a la quiebra a organizaciones de ayuda, secuestrar a presidentes en ejercicio y librar una guerra económica que sacude al mundo? Los intentos por dar sentido a esta sucesión de acontecimientos producen algo parecido a una disonancia cognitiva: los mismos signos del declive relativo de Estados Unidos también evidencian su fuerza sin parangón.

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El primer número de Phenomenal World aborda estas aparentes contradicciones, al examinar los contornos contemporáneos del poder estadounidense y sus diversas expresiones en todo el mundo.

Al plantearnos el enfoque de este número, debatimos los diversos términos que circulan actualmente para describir el desorden actual y sus agentes: recorte, extralimitación, aislacionismo, transición hegemónica, etc. En las revistas transatlánticas de asuntos exteriores, los analistas acuñan nuevas expresiones y debaten viejos conceptos para intentar captar el momento. Pero la revelación consensuada de un cambio en el orden mundial puede ser tan general que nubla el presente. Una cascada de acontecimientos socava y supera nuestros intentos de comprender la amplitud, la persistencia y las variaciones del imperio estadounidense, así como la resistencia y la adaptación que sigue suscitando.

Los ensayos de este número nos recuerdan los procesos políticos y económicos concretos que generan tales cuestiones, y aclaran la distancia entre continuidad y ruptura. Las y los autores evalúan el poder estadounidense como un fenómeno producido por el diseño y la dependencia experimentada en la forma de brutalidad económica y militar, y a través de la intervención en economías políticas internas de naciones con soberanía limitada.

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La principal constante en los asuntos globales es su escalada errática. La cumbre Trump-Xi en el mes de mayo podría haber señalado una “frágil distensión”, y tal vez una fractura del apoyo bipartidista a los controles de exportación y a los belicistas comerciales. Pero en última instancia planteó más preguntas que respuestas. Tras la activación del “arma de Ormuz”, una crisis energética ha desencadenado una carrera potencialmente transformadora entre Estados y consumidores para asegurar el suministro de energía verde. La corrupción en la Casa Blanca abarca desde el flagrante conflicto de intereses de Trump hasta pruebas grotescas de uso de información privilegiada en materia de política bélica. Al momento de redactar este artículo, se está fabricando un pretexto mediático para justificar un ataque militar estadounidense contra una Cuba sitiada, a medida que los portaaviones estadounidenses se despliegan en el mar Caribe. Mientras que un poco más al sur, las antiguas reservas de Standard Oil en Venezuela, prometen volver a manos coloniales.

Dos ensayos de este número exploran estos dos últimos países. Lourdes Regueiro y Claudia Marín, y Luis Bonilla-Molina, respectivamente, examinan la situación en Cuba y Venezuela—unidas por historias revolucionarias, disputas sobre el petróleo y la soberanía, y por la lenta (y luego espectacular) brutalidad desatada contra ellas por Estados Unidos—. Dos ensayos de este número se concentran en analizar el complejo contexto de estos países. Lourdes Regueiro y Claudia Marín, por un lado, y Luis Bonilla-Molina, por otro, examinan las situaciones de Cuba y Venezuela, respectivamente: naciones unidas por historias revolucionarias, por disputas en torno al petróleo y la soberanía, y por la lenta—y luego espectacular—brutalidad ejercida contra ellas por Estados Unidos. Para comprender lo nuevo y lo antiguo dentro de la llamada “Doctrina Donroe” de Trump, Jaime Preciado y el editor de PW, Pablo Uc, analizan a través de cinco fases históricas la proyección hemisférica del poder imperial, así como los episodios y las visiones contrarias de la resistencia antiimperialista que las acompañan.

Detrás de la nueva violencia estadounidense en el Caribe se esconde la creciente importancia de China en América Latina. La socióloga Ching Kwan Lee esboza la creciente presencia global de China en la producción, el multilateralismo y la generación de conocimiento, examinando sus coaliciones en expansión en el mundo anteriormente colonizado. En Brasil, Estados Unidos ocupa ahora el segundo lugar después de China como principal socio comercial, un cambio de posición que, según sugieren los editores de PW Hugo Fanton y Maria Sikorski, ha atenuado la dependencia de Brasil respecto a Estados Unidos, permitiendo un conflicto arancelario en el que “Trump volvió a hacer grande a Lula”. Ampliando este tema y resumiendo el lugar de Brasil en el juego diplomático mundial, se incluye una entrevista con Celso Amorim, exministro de Relaciones Exteriores y actual asesor principal del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En cuanto a las narrativas sobre el declive de Estados Unidos, Tim Barker identifica diversas oleadas en las que los planificadores de seguridad estadounidenses han sobredimensionado los escenarios de riesgo y las amenazas, una tendencia que se remonta a la Guerra Fría y al conocido argumento de Samuel Huntington (1988), según el cual estas respondían a “necesarias escenificaciones” de crisis. ¿Es el actual momento de “declive imperial” diferente?

No hace falta mirar más allá de la guerra contra Irán para empezar a especular. La historia del petróleo y el imperio muestra importantes continuidades entre los Estados que se encuentran actualmente en el punto de mira. Así como la trayectoria de Venezuela se define por la celosa “protección” de sus hidrocarburos por parte de Standard Oil en el siglo XX, el devenir del Irán moderno no puede entenderse sin atender a varios procesos clave: el legado del imperialismo británico, la creación de British Petroleum para explotar su petróleo, el régimen del Sha respaldado por Estados Unidos y, finalmente, la Revolución Islámica que se alzó contra él.

Eskandar Sadeghi-Boroujerdi traza la evolución de la política exterior estadounidense desde 1979 y analiza las transformaciones del Estado iraní bajo su condición de “paria”, que han dado lugar a la actual alianza gobernante entre los sectores empresarial y militar. Esta alianza ha demostrado ser capaz de resistir tanto los designios de Estados Unidos—empeñado en recurrir a la guerra para resolver sus problemas políticos internos—como las ambiciones de un Israel genocida que busca consolidar una hegemonía regional duradera.

Al otro lado del Golfo Pérsico, escribe Colin Powers, la antigua alianza entre las monarquías árabes y el gobierno estadounidense podría estar evolucionando hacia una nueva fase marcada por la diplomacia comercial con Estados clientes. En este proceso, las empresas de Silicon Valley cierran acuerdos con el Consejo de Cooperación del Golfo, configurando nuevas relaciones de dependencia en la carrera por la inteligencia artificial frente a China.

La capacidad de desarrollo de China—que ahora se percibe como un desafío trascendental en Silicon Valley, Langley y Washington—no ha sido ajena a la estrategia estadounidense. Un ensayo de Yueran Zhang analiza las condiciones políticas de la transformación económica de China, de importancia histórica mundial. Su ensayo estudia los impactos internos de las reformas posteriores a 1989 para sugerir que la eliminación del control de los trabajadores durante la explosión del poder productivo de China representa una historia ignorada de transformaciones político-de clase que acompañaron el ascenso de la China global.

La capacidad de desarrollo de China—percibida hoy como un desafío trascendental en Silicon Valley, Langley y Washington—no ha sido ajena a la estrategia estadounidense. En su ensayo, Yueran Zhang analiza las condiciones políticas que hicieron posible la gran transformación económica de China. A partir de los efectos internos de las reformas posteriores a 1989, sostiene que la supresión del control de los trabajadores durante la expansión del poder productivo del país, constituye una historia ignorada de transformaciones político-de clase que acompañaron el ascenso de China como potencia global.

Por su parte, la historiadora Catherine Schenk ofrece un análisis del auge del dólar estadounidense como moneda dominante a nivel mundial y de las razones por las que es probable que siga siéndolo, a pesar de los crecientes incentivos para “reducir el riesgo” asociado a la potencia hegemónica. Mientras tanto, como muestra Anna Stavrianakis, la inestabilidad ha propiciado la securitización, lo que ha dado lugar al mayor gasto militar mundial de la historia—en un mercado mundial de armas dominado de forma abrumadora por Estados Unidos, pero en el que participan cada vez más nuevos actores y estrategias entre Estados y empresas.

Por último, en una amplia entrevista, Herman Mark Schwartz ofrece un recorrido exhaustivo por los componentes del poder imperial, las formas particulares y las innovaciones del dominio histórico de Estados Unidos, y las fuentes endógenas del caos actual. Para ello, argumenta que el imperio puede estar en “vigilancia por riesgo de suicidio”.

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Los imperios que se resisten a su declive han sido a menudo más peligrosos que aquellos dispuestos a aceptarlo. La lucha de Austria-Hungría por mantener la hegemonía en Europa se prolongó durante todo un siglo, después de que las constituciones escritas y los ciudadanos-súbditos sustituyeran a la era de los reyes. Las dos últimas décadas del dominio de los Habsburgo, en las que se enfrentaron a los otomanos y a los rusos por el control territorial, dieron lugar a tres guerras balcánicas. La primera liberó a Albania del dominio turco; la segunda acabó con el gobierno turco en Macedonia; y la tercera la recordamos metonímicamente por el asesinato del archiduque Fernando. Lo que siguió fue una escalada de devastación y derramamiento de sangre sin precedentes en la historia de la humanidad. ¿Podría el reconocimiento de la debilidad austrohúngara por parte de los pensadores de la época haberlos preparado para los horrores que estaban por venir?

Parece indiscutible que el uso dramático e imperial de la fuerza por parte de la segunda administración Trump se socava a sí mismo. La pregunta es en qué medida, en qué ejes, y si la aparente crisis del poder estadounidense puede reducirse a esta última secuencia de catástrofes.

Los ensayos reunidos en este número buscan abordar algunas de estas cuestiones cardinales, entre muchas otras. Si bien reflejan un agudo pesimismo crítico, en las lúcidas reflexiones de nuestros autores también se vislumbra un horizonte de optimismo. Si el poder estadounidense atraviesa una transformación trascendental, lo hace en el marco de un (des)orden mundial que, como escribió Mike Davis en 2022, “debemos diagnosticar [como . . .] un tumor cerebral de la clase dominante”: la ausencia de estrategia en una fracción conflictiva de élites que ejerce un poder casi absoluto sobre la mayor parte de la humanidad. En este contexto, la organización y la búsqueda de sentido deberán surgir de otros ámbitos.

La redacción (en Nueva York, Hermosillo, São Paulo, Bogotá, San Cristóbal de Las Casas, Porto Alegre y Londres)

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