{"id":34810,"date":"2026-10-10T19:03:31","date_gmt":"2026-10-10T19:03:31","guid":{"rendered":"https:\/\/phenomenalworld.org\/?p=34810"},"modified":"2026-10-12T18:16:29","modified_gmt":"2026-10-12T18:16:29","slug":"brasil-en-la-encrucijada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/phenomenalworld.org\/es\/entrevistas\/brasil-en-la-encrucijada\/","title":{"rendered":"Brasil en la encrucijada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brasil se enfrenta, una vez m\u00e1s, a unas elecciones excepcionales. Las urnas no solo determinar\u00e1n qui\u00e9n ser\u00e1 el nuevo presidente, sino el destino mismo de la democracia en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para investigar c\u00f3mo se lleg\u00f3 a esta encrucijada, Daniel Pavan, editor de Phenomenal World, entrevist\u00f3 a Marcos Nobre, profesor de filosof\u00eda pol\u00edtica de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), investigador del Centro Brasile\u00f1o de An\u00e1lisis y Planificaci\u00f3n (Cebrap) y director del Centro para la Imaginaci\u00f3n Cr\u00edtica (CCI).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la conversaci\u00f3n, Marcos Nobre retoma el concepto de &#8216;pemedebismo&#8217; (tomado literalmente del portugu\u00e9s), fundamental en su caracterizaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o. Analiza el papel hist\u00f3rico del Partido de los Trabajadores desde la redemocratizaci\u00f3n del pa\u00eds, la formaci\u00f3n de lo que denomina el &#8216;Partido Digital Bolsonarista&#8217; y los desaf\u00edos que esta nueva configuraci\u00f3n plantea a la democracia brasile\u00f1a. En medio del turbulento per\u00edodo electoral previo a las elecciones de 2026, tambi\u00e9n examina los logros y las limitaciones del tercer gobierno de Lula, la dificultad de la izquierda para formular un proyecto de futuro y las implicaciones del nuevo orden geopol\u00edtico para la soberan\u00eda del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Entrevista con Marcos Nobre<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">Daniel Pavan<\/span>: En los \u00faltimos a\u00f1os, has analizado el ecosistema organizativo de la extrema derecha en Brasil a partir de la idea de un &#8216;partido digital bolsonarista&#8217;. Pero tu teorizaci\u00f3n del sistema partidista precede en mucho al fen\u00f3meno del bolsonarismo. En el libro <em>Inmovilismo en movimiento<\/em>, tomas al entonces Partido del Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o (PMDB) como referencia conceptual para explicar la l\u00f3gica de funcionamiento del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o desde la redemocratizaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es el <em>pemedebismo<\/em> y qu\u00e9 lo distingue del <a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1XiEKeTbGvSZ0OmtuPb0Qvt-vqWXGzH_j\/edit\"><em><u>presidencialismo de coalici\u00f3n<\/u><\/em><\/a> teorizado por S\u00e9rgio Abranches?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">Marcos Nobre<\/span>: El pemedebismo est\u00e1 relacionado con el PMDB, naturalmente, pero no debe confundirse con el partido. Hay un aspecto interesante en esta trayectoria. El PMDB, que da nombre al fen\u00f3meno, es heredero del MDB, partido de oposici\u00f3n a la dictadura militar. Sin embargo, el Centr\u00e3o original, formado durante la Asamblea Constituyente de 1987, contaba con relativamente pocos miembros del PMDB. La gran mayor\u00eda proven\u00eda de partidos herederos de la Arena, que hab\u00eda apoyado al r\u00e9gimen militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta composici\u00f3n fue cambiando con el tiempo, sobre todo tras la creaci\u00f3n del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasile\u00f1a) en 1988, a partir de una escisi\u00f3n del PMDB. El PSDB surgi\u00f3 precisamente para diferenciarse de los sectores del partido que sus fundadores consideraban incapaces de dirigir el pa\u00eds, present\u00e1ndose como una alternativa de liderazgo pol\u00edtico. Tras las elecciones de 1994, las \u00faltimas en las que present\u00f3 un candidato a la presidencia en ese per\u00edodo, el PMDB no solo pas\u00f3 a formar parte del Centr\u00e3o, sino que se convirti\u00f3 en una especie de modelo para los dem\u00e1s partidos que lo integraban. Se consolid\u00f3 como el ejemplo por excelencia de un partido dispuesto a negociar el apoyo parlamentario con cualquier gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante hacer esta distinci\u00f3n. Cuando la idea del presidencialismo de coalici\u00f3n se consolid\u00f3 como paradigma explicativo, me di cuenta de que no daba cuenta de aspectos esenciales de la organizaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o. Hab\u00eda dos cuestiones que me parec\u00edan fundamentales: \u00bfpor qu\u00e9 cualquier gobierno necesita una supermayor\u00eda en el Congreso y una coalici\u00f3n gubernamental tan amplia? \u00bfY por qu\u00e9 la gran mayor\u00eda de los partidos apoya una candidatura presidencial, pero, independientemente del resultado de las elecciones, termina integrando el gobierno?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas caracter\u00edsticas distan mucho de ser obvias. Comparativamente, \u00bfen qu\u00e9 otro lugar del mundo encontramos esta misma combinaci\u00f3n? Eran cuestiones que siempre me llamaron la atenci\u00f3n, pero que terminaban siendo descuidadas por el paradigma del presidencialismo de coalici\u00f3n. El concepto de &#8216;pemedebismo&#8217; surgi\u00f3, entonces, de un esfuerzo por teorizar sobre el sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o que diera cuenta de estas particularidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender c\u00f3mo se articulan estas dos caracter\u00edsticas, es necesario remontarse a la formaci\u00f3n del Centr\u00e3o, otro fen\u00f3meno fundamental de la pol\u00edtica brasile\u00f1a. El Centr\u00e3o comenz\u00f3 a tomar forma ya durante la Asamblea Constituyente, en 1987, como una organizaci\u00f3n defensiva: una coalici\u00f3n que hab\u00eda apoyado a la dictadura militar, pero que permanec\u00eda viva y organizada en condiciones democr\u00e1ticas y que, ahora, reaccionaba ante el liderazgo progresista que marc\u00f3 la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1980. Es importante aclarar a qu\u00e9 me refiero con progresismo: no me refiero a la izquierda propiamente dicha, sino a una alianza entre sectores de la izquierda y de la derecha que se niegan a asociarse con la extrema derecha, la dictadura y el autoritarismo. El Centr\u00e3o nace, por lo tanto, como una reacci\u00f3n defensiva ante ese liderazgo progresista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1989, con la elecci\u00f3n de Fernando Collor, el Centr\u00e3o gener\u00f3 la expectativa\u2014especialmente cuando el gobierno de Collor entr\u00f3 en crisis\u2014de que ser\u00eda posible volver al poder. Pero esa esperanza se desvaneci\u00f3 en 1992 con la destituci\u00f3n de Collor y la toma de posesi\u00f3n de Itamar Franco, lo que represent\u00f3 una reanudaci\u00f3n del liderazgo progresista del proceso de redemocratizaci\u00f3n. En ese contexto, el Centr\u00e3o entra en una especie de hibernaci\u00f3n. Acepta el liderazgo progresista, pero comienza a negociar las condiciones de su propia supervivencia pol\u00edtica. Su postura es, esencialmente, la siguiente: aceptamos someternos a ese liderazgo siempre y cuando tengamos las condiciones para seguir reproduci\u00e9ndonos dentro del Estado brasile\u00f1o. Esto significa garantizar el acceso a los recursos necesarios para mantener y ampliar sus bancas parlamentarias, elegir senadores, gobernadores y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento, el Centr\u00e3o a\u00fan no ten\u00eda ese car\u00e1cter org\u00e1nico que tiene hoy. Era, sobre todo, un conjunto de partidos unidos por esa l\u00f3gica de actuaci\u00f3n. Y es precisamente ah\u00ed donde entra el concepto de &#8216;pemedebismo&#8217;: designa el modo de funcionamiento del Centr\u00e3o, una forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica basada en la necesidad de participar en cualquier gobierno, independientemente de su orientaci\u00f3n partidaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de 1994, la contienda presidencial comenz\u00f3 a estructurarse en torno a dos polos: el PT y el PSDB. Cualquiera de los dos que ganara las elecciones se llevaba consigo ese conjunto de partidos situados entre ellos. El Centr\u00e3o se organiz\u00f3, as\u00ed, como un c\u00e1rtel de venta de apoyo parlamentario\u2014otra caracter\u00edstica bastante espec\u00edfica del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">DP<\/span>: Usted identifica en la crisis pol\u00edtica que atravesaron los gobiernos de Dilma Rousseff un punto de inflexi\u00f3n en este arreglo. \u00bfQu\u00e9 cambi\u00f3, a partir de entonces, en la relaci\u00f3n entre el Ejecutivo y el Legislativo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">MN<\/span>: La racha de cuatro victorias del PT en las elecciones presidenciales ha puesto al Centr\u00e3o ante un problema: su capacidad de negociaci\u00f3n depende, en gran medida, de la posibilidad de que haya un cambio en el mando del Ejecutivo. Al fin y al cabo, estos partidos forman parte de cualquier gobierno, sin importar qui\u00e9n gane las elecciones, pero es precisamente la competencia entre diferentes fuerzas pol\u00edticas lo que les permite ampliar su margen de negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos partidos de tipo &#8216;pemedebista&#8217; dependen de dos condiciones fundamentales: el acceso a los recursos p\u00fablicos y la protecci\u00f3n frente a la actuaci\u00f3n de la justicia y la polic\u00eda. Sin embargo, a lo largo de las dos d\u00e9cadas de apogeo del &#8216;pemedebismo&#8217;, entre 1994 y 2014, se crearon y fortalecieron diversos \u00f3rganos de control y fiscalizaci\u00f3n. A medida que el PT, en el gobierno, ampliaba estos mecanismos, tambi\u00e9n crec\u00eda el riesgo de que la polic\u00eda y la justicia llegaran a la puerta del Centr\u00e3o. En 2014, cuando Dilma Rousseff es reelegida, se combinan tres factores: la crisis econ\u00f3mica, la creciente insatisfacci\u00f3n del Centr\u00e3o con el liderazgo del PT y la Operaci\u00f3n Lava Jato. Ante esta coyuntura, el Centr\u00e3o llega a la conclusi\u00f3n de que la \u00fanica forma de preservarse es derrocar a la presidenta y, a partir de ah\u00ed, adopta una estrategia deliberada para eliminar al PT de la contienda por el poder. Al fin y al cabo, como no exist\u00eda una fuerza pol\u00edtica capaz de derrotar al PT en las urnas, esos partidos tend\u00edan a subordinarse cada vez m\u00e1s al liderazgo del PT, perdiendo su capacidad de chantaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2016, con el juicio pol\u00edtico a Dilma Rousseff y la toma de posesi\u00f3n de Michel Temer, el PMDB asume directamente el mando del Ejecutivo. La estrategia consist\u00eda en sacar al PT del juego pol\u00edtico y, desde el gobierno, construir una candidatura viable para la siguiente elecci\u00f3n. Pero hab\u00eda una contradicci\u00f3n fundamental en ello. El &#8216;pemedebismo&#8217; puede hacer muchas cosas, pero no puede asumir directamente el gobierno sin comprometer su propia l\u00f3gica de funcionamiento. Al fin y al cabo, si su funci\u00f3n es vender apoyo parlamentario, \u00bfc\u00f3mo puede venderse ese apoyo a s\u00ed mismo? Esa contradicci\u00f3n ayuda a explicar el rotundo fracaso del gobierno de Temer, cuya aprobaci\u00f3n rondaba el 9 por ciento o el 10 por ciento en v\u00edsperas de las elecciones de 2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, el Centr\u00e3o cre\u00eda haber logrado dejar fuera de combate al PT y esperaba que, a pesar de la baj\u00edsima popularidad del gobierno de Michel Temer, a\u00fan fuera posible salir victorioso de las elecciones de 2018, ya sea con una candidatura propia o sum\u00e1ndose al candidato ganador. Pero las dos candidaturas que se mostraron competitivas fueron precisamente la del PT y la de Jair Bolsonaro. Para el Centr\u00e3o, era una situaci\u00f3n inesperada: despu\u00e9s de todo el esfuerzo por sacar al PT del gobierno, el partido segu\u00eda siendo una de las principales fuerzas electorales del pa\u00eds. Ante este panorama, la gran mayor\u00eda de los partidos del Centr\u00e3o, si no todos, terminaron sum\u00e1ndose a la candidatura de Bolsonaro. Esto no significa, sin embargo, que hubiera una afinidad natural entre \u00e9l y el Centr\u00e3o. Fue necesario forjar un acuerdo pol\u00edtico, que se consolid\u00f3 sobre todo tras el inicio de la pandemia, cuando Bolsonaro comenz\u00f3 a percibir con claridad el riesgo de sufrir un juicio pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan durante el segundo mandato de Rousseff, el Centr\u00e3o inici\u00f3 un movimiento de autonomizaci\u00f3n, particularmente a partir de 2015, con Eduardo Cunha como presidente de la C\u00e1mara de Diputados y la creaci\u00f3n de las enmiendas impositivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el gobierno de Temer, sobre todo bajo la presidencia de Rodrigo Maia en la C\u00e1mara de Diputados, tambi\u00e9n se produjo un cambio en la articulaci\u00f3n entre los partidos del Centr\u00e3o. Estos comenzaron a actuar de manera m\u00e1s coordinada, negociando entre s\u00ed de forma m\u00e1s org\u00e1nica y colegiada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta articulaci\u00f3n se mantiene y se profundiza cuando Arthur Lira asume la presidencia de la C\u00e1mara de Diputados y establece un acuerdo con Jair Bolsonaro. La ampliaci\u00f3n de las enmiendas fiscales, especialmente a trav\u00e9s del llamado &#8216;presupuesto secreto&#8217; refuerza la autonom\u00eda del Poder Legislativo frente al Ejecutivo, al tiempo que introduce un grado extremo de falta de transparencia en la distribuci\u00f3n de los recursos. No era posible saber con claridad qui\u00e9n hab\u00eda presentado las enmiendas, a d\u00f3nde se destinaban los recursos ni qu\u00e9 montos estaban involucrados. El acuerdo que se estableci\u00f3 a partir de ah\u00ed fue bastante peculiar. Para garantizar su respaldo pol\u00edtico, Bolsonaro le concedi\u00f3 al Centr\u00e3o un grado de autonom\u00eda que esos partidos nunca hab\u00edan tenido. Esa actuaci\u00f3n coordinada del Centr\u00e3o se mantiene hasta hoy. Es claro que los partidos que lo integran compiten entre s\u00ed, sobre todo durante las elecciones. Pero, una vez terminada la contienda electoral, se articulan para negociar conjuntamente la distribuci\u00f3n del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">DP<\/span>: En el momento de las elecciones de 2022, a pesar de la derrota electoral de Jair Bolsonaro frente a Lula en 2022\u2014y de su posterior condena por intento de golpe de Estado\u2014, el bolsonarismo ya se hab\u00eda consolidado como una fuerza central en el tablero pol\u00edtico brasile\u00f1o. Ten\u00edamos, una vez m\u00e1s, dos fuerzas competitivas en las elecciones, el PT y el bolsonarismo, pero ahora frente a un Centr\u00e3o reconfigurado y con un movimiento abiertamente antidemocr\u00e1tico ocupando uno de los bandos de la contienda por el Ejecutivo. \u00bfCu\u00e1les son las implicaciones de esta nueva configuraci\u00f3n para el funcionamiento del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">MN<\/span>: El resultado de este proceso es una configuraci\u00f3n pol\u00edtica bastante distinta de la que caracteriz\u00f3 el per\u00edodo cl\u00e1sico del &#8216;pemedebismo&#8217;, entre 1994 y 2014. Hoy, por un lado, tenemos al PT, un partido de masas tradicional, profundamente arraigado en la sociedad brasile\u00f1a, con una base de identificaci\u00f3n partidaria que alcanza cerca de un tercio del electorado. Por otro lado, tenemos el bolsonarismo, que constituye una especie de partido de masas digital, liderado por la extrema derecha y con el que se identifica aproximadamente una cuarta parte de los votantes brasile\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A primera vista, podr\u00edamos imaginar que el Centr\u00e3o simplemente encontr\u00f3 dos nuevos polos entre los cuales negociar el apoyo parlamentario, reproduciendo la din\u00e1mica anterior. Pero hubo una transformaci\u00f3n fundamental. En primer lugar, ya no se trata propiamente de una polarizaci\u00f3n, sino de una divisi\u00f3n. La met\u00e1fora de la polarizaci\u00f3n supone la existencia de un mismo campo magn\u00e9tico, con dos polos opuestos. Lo que tenemos hoy, sin embargo, son dos campos distintos, irreconciliables e incompatibles entre s\u00ed. Es una situaci\u00f3n muy diferente a la disputa entre el PT y el PSDB que estructur\u00f3 el pemedebismo cl\u00e1sico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda diferencia es que el Centr\u00e3o, es decir, el conjunto de partidos que operan seg\u00fan la l\u00f3gica del pemedebismo, ha alcanzado una autonom\u00eda respecto al Ejecutivo que no exist\u00eda en el marco del sistema tradicionalmente descrito como presidencialismo de coalici\u00f3n. El presidencialismo de coalici\u00f3n depend\u00eda de un desequilibrio fundamental entre los recursos del Ejecutivo y los del Legislativo. El Ejecutivo concentraba recursos muy superiores, lo que obligaba a los partidos en el Congreso a formar coaliciones con el gobierno para garantizar su propia reproducci\u00f3n pol\u00edtica. Era esta asimetr\u00eda la que sustentaba el funcionamiento del presidencialismo de coalici\u00f3n, o de lo que yo denomino pemedebismo cl\u00e1sico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, sin embargo, tenemos un Centr\u00e3o que ha alcanzado un grado mucho mayor de autonom\u00eda. La configuraci\u00f3n del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o ha cambiado profundamente. Por un lado, hay dos partidos de masas que act\u00faan en campos pol\u00edticos distintos; por otro, el Centr\u00e3o, que constituye una fuerza relativamente aut\u00f3noma respecto a ambos. Es claro que seguir\u00e1 negociando con quien gane las elecciones, pero esa relaci\u00f3n ya no es de subordinaci\u00f3n. Se trata de una negociaci\u00f3n entre fuerzas con mayor independencia entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto qued\u00f3 evidente durante el tercer gobierno de Lula. La base parlamentaria del gobierno era, en la pr\u00e1ctica, una base de protecci\u00f3n contra el juicio pol\u00edtico. Hoy en d\u00eda, cualquier presidente necesita garantizar, desde el inicio, un n\u00famero de votos suficiente para impedir su destituci\u00f3n. En la C\u00e1mara de Diputados, esto significa contar con al menos 172 votos, lo que exige una base s\u00f3lida de aproximadamente 190 a 200 diputados. Pero ese apoyo es insuficiente incluso para aprobar un proyecto de ley por mayor\u00eda simple, en caso de que los 513 diputados est\u00e9n presentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que observamos, entonces, es una din\u00e1mica en la que el gobierno cuenta con unos 190 o 200 votos, pero ciertas propuestas logran reunir 390 o 400. Esa diferencia revela la actuaci\u00f3n de un \u00abCentr\u00e3o\u00bb relativamente coordinado, que se suma a la base gubernamental seg\u00fan los acuerdos establecidos. El Ejecutivo ya no negocia solo con partidos aislados o, en el mejor de los casos, con parlamentarios y grupos individuales. Debe lidiar con un bloque de partidos mucho m\u00e1s org\u00e1nico, capaz de articular posiciones y negociar colectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi opini\u00f3n, esa es la gran pregunta sobre el futuro del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o: ante estas tres fuerzas, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda darse una nueva reorganizaci\u00f3n pol\u00edtica? En 1988, cuando S\u00e9rgio Abranches public\u00f3 el art\u00edculo en el que formul\u00f3 el concepto de presidencialismo de coalici\u00f3n, Brasil atravesaba un momento de redefinici\u00f3n institucional. Casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, nos encontramos ante un momento similar. Ese arreglo se consolid\u00f3 con el Plan Real, que no fue solo un programa de estabilizaci\u00f3n econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n un proyecto pol\u00edtico. Al mismo tiempo que reorganiz\u00f3 la econom\u00eda brasile\u00f1a para adaptarla al orden neoliberal, sent\u00f3 las bases de una configuraci\u00f3n relativamente estable del sistema pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy en d\u00eda, vivimos una coyuntura muy diferente. No es casualidad que esta transformaci\u00f3n coincida con la transici\u00f3n del capitalismo hacia un orden posneoliberal, cuyos contornos a\u00fan son inciertos. El propio prefijo \u00abpos\u00bb expresa esa indefinici\u00f3n: es posible identificar tendencias que apuntan a la superaci\u00f3n del orden anterior, pero a\u00fan no sabemos qu\u00e9 configuraci\u00f3n surgir\u00e1 en su lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la democracia brasile\u00f1a sobrevive y el sistema pol\u00edtico pasa por una nueva reorganizaci\u00f3n, esta tendr\u00e1 que partir necesariamente de esos elementos. Evidentemente, la existencia de un partido de masas liderado por la extrema derecha representa un riesgo enorme para la propia democracia. Pero, incluso si fuera posible aislar pol\u00edticamente a la extrema derecha, el problema de la reorganizaci\u00f3n institucional persistir\u00e1, porque las condiciones que permitieron la estabilizaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico anterior ya no existen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">DP<\/span>: Usted ha descrito transformaciones profundas en la din\u00e1mica partidaria y electoral brasile\u00f1a desde la redemocratizaci\u00f3n, adem\u00e1s del esfuerzo abierto del Centr\u00e3o por hacer inviable electoralmente al PT. \u00bfC\u00f3mo se explica la resiliencia electoral del PT ante estos cambios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que el PT asumi\u00f3 el poder ejecutivo por primera vez, la contienda pol\u00edtica comenz\u00f3 a organizarse, en gran medida, en torno al apoyo o la oposici\u00f3n al partido, m\u00e1s que a la identificaci\u00f3n con otras candidaturas. \u00bfQu\u00e9 explica esta capacidad del PT para estructurar la contienda electoral en torno a s\u00ed mismo, tanto por la identificaci\u00f3n con el partido como por la movilizaci\u00f3n del antipetismo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\">MN<\/span>: El PT es un caso pr\u00e1cticamente \u00fanico en el mundo. \u00bfC\u00f3mo explicar el surgimiento de un partido de masas en 1980, cuando, en todas partes, los partidos se hab\u00edan burocratizado, se hab\u00edan convertido en organizaciones esencialmente electorales, enfocadas casi exclusivamente en la conquista de votos? En ese momento, parec\u00eda que los partidos de masas hab\u00edan desaparecido. Y, sin embargo, surge el PT, un partido construido desde abajo que, en solo quince a\u00f1os, se convierte en la principal referencia de la pol\u00edtica brasile\u00f1a. No me refiero al sistema pol\u00edtico, que, como hemos visto, obedece a otra l\u00f3gica de organizaci\u00f3n, sino a la pol\u00edtica brasile\u00f1a en un sentido m\u00e1s amplio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es extraordinario no solo que el PT haya surgido en esas condiciones, sino que haya logrado consolidarse y alcanzar tal proyecci\u00f3n en tan poco tiempo. Se trata de un fen\u00f3meno poco com\u00fan: un partido con un arraigo real y profundo en la sociedad brasile\u00f1a. A partir de 1989, cuando Lula llega a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, y sobre todo cuando se convierte en el favorito para la contienda de 1994, el PT comienza a ocupar un lugar central en la pol\u00edtica nacional. Incluso es posible contar toda la historia de la redemocratizaci\u00f3n y de la pol\u00edtica democr\u00e1tica brasile\u00f1a desde la d\u00e9cada de 1980 a partir de la trayectoria del partido. El propio antipetismo es una expresi\u00f3n de esa centralidad: el PT se convierte en la principal referencia respecto a la cual los dem\u00e1s actores pol\u00edticos se posicionan, ya sea a favor o en contra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que la existencia de un partido de masas no encaja en la tradici\u00f3n partidaria brasile\u00f1a, ni siquiera en la de los partidos hist\u00f3ricos de izquierda, como el PCB (Partido Comunista Brasileo) y el PCdoB (Partido Comunista de Brasil). El sistema pol\u00edtico que surge de la dictadura, inicialmente estructurado en torno a dos partidos y luego reorganizado en cinco \u2014en gran medida derivados de los anteriores\u2014, no sabe muy bien c\u00f3mo lidiar con el PT. Se trata de una organizaci\u00f3n de naturaleza distinta, que no funciona seg\u00fan la misma l\u00f3gica que los dem\u00e1s partidos. Surge, as\u00ed, una tensi\u00f3n fundamental: por un lado, un partido con enorme fuerza electoral, sobre todo en las contiendas presidenciales, y con una vida interna y un arraigo social propios; por otro, un conjunto de partidos organizados seg\u00fan una l\u00f3gica totalmente diferente, sin la misma estructura de participaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de la d\u00e9cada de 1980, el proyecto del PT consist\u00eda en construir un partido de abajo hacia arriba, a partir de sus bases sociales. Desde el punto de vista electoral, esto significaba tambi\u00e9n formar mayor\u00edas legislativas mediante un proceso de organizaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n popular. Sin embargo, este modelo se abandon\u00f3 despu\u00e9s de que Lula llegara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 1989. A partir de ah\u00ed, el PT comenz\u00f3 a concentrar sus esfuerzos en conquistar la Presidencia de la Rep\u00fablica, invirtiendo la l\u00f3gica de su estrategia pol\u00edtica: en lugar de construir mayor\u00edas de abajo hacia arriba, pas\u00f3 a buscar la reorganizaci\u00f3n de la pol\u00edtica brasile\u00f1a de arriba hacia abajo. Este cambio de orientaci\u00f3n coincide precisamente con el momento en que el partido se consolida como la principal referencia de la pol\u00edtica nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1994, Fernando Henrique Cardoso logr\u00f3 derrotar a Lula, quien hasta entonces era el favorito para la presidencia. Esa condici\u00f3n de favorito fue fundamental para la estrategia de Fernando Henrique, quien se present\u00f3 ante las fuerzas pol\u00edticas tradicionales como la alternativa capaz de impedir una victoria del PT. Su mensaje era, esencialmente, el siguiente: pueden desconfiar de m\u00ed, por mi trayectoria intelectual y mi identificaci\u00f3n anterior con la izquierda, pero tengo un plan para combatir la inflaci\u00f3n que puede garantizarme el apoyo popular necesario para ganar las elecciones. No fue casualidad que Fernando Henrique estableciera una alianza con el PFL, heredero de la Arena, partido que hab\u00eda respaldado a la dictadura militar. Era una forma de indicar a los sectores conservadores que su candidatura no representaba una amenaza y que no pondr\u00eda en pr\u00e1ctica las posiciones que hab\u00eda defendido en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de ah\u00ed, la contienda presidencial comenz\u00f3 a organizarse en torno a dos polos: el PT y el PSDB. Pero, aunque exist\u00eda esa polarizaci\u00f3n electoral, era el PT el que ocupaba el lugar de principal referente de la pol\u00edtica brasile\u00f1a. Era en relaci\u00f3n con \u00e9l que las dem\u00e1s fuerzas se posicionaban. Como discutimos anteriormente, la secuencia de cuatro victorias presidenciales del PT termin\u00f3 creando un impasse para el sistema pol\u00edtico tradicional. El partido comenz\u00f3 a adoptar pr\u00e1cticas que contraven\u00edan el pacto del PSDB.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando, durante el gobierno de Dilma Rousseff, la presidenta dej\u00f3 de ejercer control sobre la Polic\u00eda Federal y no impidi\u00f3 la actuaci\u00f3n del Poder Judicial y de los \u00f3rganos de fiscalizaci\u00f3n, los partidos que depend\u00edan de ese pacto comenzaron a sentirse amenazados. Desde el punto de vista de estas fuerzas, el acuerdo se hab\u00eda roto. Al fin y al cabo, el pacto del PMDB no solo supon\u00eda la distribuci\u00f3n de cargos y el acceso a los recursos p\u00fablicos. Tambi\u00e9n exig\u00eda protecci\u00f3n contra las consecuencias legales de pr\u00e1cticas a menudo ilegales, de las que estos partidos depend\u00edan para garantizar su reproducci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este pacto se rompi\u00f3, pero hay otros elementos importantes en este proceso. Uno de ellos es el intento de los gobiernos del PT, especialmente el de Dilma Rousseff, de promover la reindustrializaci\u00f3n del pa\u00eds. Esta pol\u00edtica tambi\u00e9n ten\u00eda como objetivo reequilibrar la coalici\u00f3n de fuerzas econ\u00f3micas y sociales que sosten\u00eda al gobierno. A partir del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, el neoliberalismo se consolid\u00f3 en Brasil no solo como un conjunto de pol\u00edticas econ\u00f3micas, sino como un orden que establec\u00eda los l\u00edmites de la acci\u00f3n gubernamental. Era posible declararse en contra del neoliberalismo, criticarlo y proponer alternativas, pero cualquier gobierno deb\u00eda operar dentro de las reglas de ese orden. El margen de maniobra para implementar pol\u00edticas antineoliberales era, por lo tanto, bastante limitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La consolidaci\u00f3n de este orden vino acompa\u00f1ada de la formaci\u00f3n de una coalici\u00f3n de fuerzas econ\u00f3micas liderada no por la industria de transformaci\u00f3n, sino sobre todo por el agronegocio. La industria segu\u00eda formando parte de esta coalici\u00f3n, aunque en una posici\u00f3n subordinada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En torno al agronegocio se articulaban tambi\u00e9n otros sectores, como el mercado financiero, la miner\u00eda y la ganader\u00eda, que ejerc\u00edan una hegemon\u00eda no solo econ\u00f3mica y pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n cultural. El proyecto de reindustrializaci\u00f3n de Dilma Rousseff buscaba precisamente alterar esa correlaci\u00f3n de fuerzas, fortaleciendo la industria de transformaci\u00f3n y reduciendo el predominio del agronegocio y los sectores asociados a \u00e9l. Esto significaba desafiar el liderazgo de la coalici\u00f3n neoliberal, que reaccion\u00f3 ante la perspectiva de perder su posici\u00f3n dominante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No estoy discutiendo si la pol\u00edtica industrial de Dilma ten\u00eda o no las condiciones para tener \u00e9xito. Para este an\u00e1lisis, lo que importa es comprender su significado pol\u00edtico: se trataba de un intento de escapar a la hegemon\u00eda del agronegocio sobre la coalici\u00f3n que sosten\u00eda el orden neoliberal brasile\u00f1o. En mi interpretaci\u00f3n, ese intento fue uno de los factores que llevaron a la destituci\u00f3n de Dilma Rousseff en 2016. En ese momento, las fuerzas pol\u00edticas tradicionales llegaron a la conclusi\u00f3n de que era necesario sacar al PT del gobierno. El partido, al fin y al cabo, insist\u00eda en no actuar \u00edntegramente seg\u00fan las reglas establecidas por el pacto del PMDB. Y es precisamente ah\u00ed donde se revela la profundidad de su arraigo social. Incluso despu\u00e9s de la destituci\u00f3n de Dilma Rousseff y del encarcelamiento de Lula, su principal l\u00edder y una de las figuras populares m\u00e1s importantes de Brasil de la segunda mitad del siglo XX, el PT logr\u00f3 llegar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2018. Esto demuestra la extraordinaria capacidad de supervivencia pol\u00edtica de un partido que, a pesar de todos estos acontecimientos, conserv\u00f3 su base social y su fuerza electoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\"><strong>DP<\/strong><\/span>: Si el PT logr\u00f3 conservar su fuerza electoral incluso despu\u00e9s de la destituci\u00f3n de Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula, \u00bfqu\u00e9 explica el surgimiento del bolsonarismo como su principal adversario? \u00bfEn qu\u00e9 medida el ascenso de Bolsonaro representa tambi\u00e9n el surgimiento de una nueva forma de organizaci\u00f3n partidaria en Brasil?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">MN<\/mark><\/strong>: Qued\u00f3 claro, en ese momento, que no era posible simplemente eliminar al PT de la contienda pol\u00edtica. Pero, \u00bfqui\u00e9n ser\u00eda capaz de competir con \u00e9l? El PSDB, por ejemplo, ten\u00eda una estructura partidaria muy diferente. Era un partido cuyas decisiones principales, incluso sobre las candidaturas, pod\u00edan tomarse en reuniones en restaurantes. No hab\u00eda nada parecido a los congresos, las disputas de tesis y los conflictos internos del PT, en los que diferentes corrientes buscan influir en el rumbo del partido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en este contexto que Jair Bolsonaro gana las elecciones de 2018, respaldado por un capital pol\u00edtico digital que ven\u00eda acumulando desde 2012. Bolsonaro fue el primer pol\u00edtico brasile\u00f1o en darse cuenta del potencial de las plataformas digitales y en organizar su carrera pol\u00edtica en torno a ellas. Cuando lleg\u00f3 a la Presidencia, por lo tanto, ya contaba con una base construida en ese entorno. Durante su gobierno, Bolsonaro logr\u00f3 profundizar la organizaci\u00f3n y la articulaci\u00f3n de esa base digital, hasta el punto de transformarla en lo que llamamos el Partido Digital Bolsonarista. En el <a href=\"https:\/\/pdb.cci-cebrap.org.br\/#7\"><u>libro que publicamos recientemente<\/u><\/a>, buscamos demostrar que esta organizaci\u00f3n funciona efectivamente como un partido, aunque no cuente con registro formal, CNPJ ni la estructura institucional de un partido convencional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, asistimos al surgimiento de un nuevo partido de masas en Brasil, pero de naturaleza muy diferente a la del PT: un partido de masas digital, liderado por la extrema derecha. Esta caracterizaci\u00f3n suele generar mucha resistencia. Al fin y al cabo, estamos hablando de una organizaci\u00f3n que funciona como partido sin existir formalmente como tal, que tiene caracter\u00edsticas de un partido de masas y que, adem\u00e1s, nace directamente en el entorno digital. Es muy dif\u00edcil para un partido tradicional, incluso para un partido de masas como el PT, comprender el funcionamiento de un partido digital. Esto se debe a que existe una diferencia fundamental entre actuar en las redes y operar en red. Los partidos tradicionales tienden a ver el entorno digital como una herramienta, un instrumento para llevar a cabo con mayor eficiencia las actividades que ya realizan. Pero estamos hablando de algo completamente diferente: otra forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, que opera seg\u00fan una l\u00f3gica propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n hay una provocaci\u00f3n hist\u00f3rica en esta caracterizaci\u00f3n. Cuando surgieron los primeros partidos clandestinos de masas, en el siglo XIX, eran organizaciones anticapitalistas, que no contaban con reconocimiento legal ni registro formal. Aun as\u00ed, eran partidos de masas, con una vida interna intensa y una presencia permanente en la vida cotidiana de sus integrantes. Manten\u00edan escuelas, grupos de teatro, peri\u00f3dicos y, m\u00e1s tarde, emisoras de radio. Organizaban asociaciones locales y participaban en la resoluci\u00f3n de problemas concretos de las comunidades. Ese fue el modelo de los partidos de masas de izquierda durante buena parte de los siglos XIX y XX. Hoy en d\u00eda, tenemos un partido de masas digital, liderado por la extrema derecha, que establece con su base social un tipo de relaci\u00f3n similar. No se trata de una organizaci\u00f3n que solo aparece durante las elecciones, sino de una estructura que moviliza y compromete continuamente, integr\u00e1ndose a la vida cotidiana de las personas. Y esta presencia no se limita a la pol\u00edtica en sentido estricto. Puede manifestarse en grupos de orientaci\u00f3n sobre la crianza de los hijos, comunidades de desempleados, asociaciones religiosas y un sinf\u00edn de otros espacios de sociabilidad. Son funciones que los partidos de masas desempe\u00f1aban en el siglo XIX y que ahora han pasado a ser ejercidas, en gran medida, por una organizaci\u00f3n digital de extrema derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es a partir de esta transformaci\u00f3n que debemos comprender la reorganizaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o. Hoy en d\u00eda, contamos con tres fuerzas fundamentales: un partido de masas tradicional, de izquierda, que es el PT; un partido de masas digital, liderado por la extrema derecha, que es el bolsonarismo; y un Centr\u00e3o que ha alcanzado un grado significativo de autonom\u00eda respecto a ambos. Estos son los elementos que estructuran la nueva configuraci\u00f3n pol\u00edtica brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">DP<\/mark>:<\/strong> Usted identifica en el bolsonarismo una nueva forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, que recupera caracter\u00edsticas de los partidos de masas tradicionales, pero opera fundamentalmente en el \u00e1mbito digital. \u00bfQu\u00e9 ventajas ofrece este modelo en comparaci\u00f3n con los partidos tradicionales y cu\u00e1les son las consecuencias de esta nueva asimetr\u00eda para la contienda pol\u00edtica en Brasil?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><span class=\"sans blue\">MN<\/span>: <\/strong>La competencia entre estos dos partidos de masas es profundamente desigual. Por un lado, tenemos al PT, un partido tradicional; por el otro, el Partido Digital Bolsonarista, que opera seg\u00fan una l\u00f3gica completamente diferente. A\u00fan no sabemos si el modelo digital ser\u00e1 predominante en el futuro, si surgir\u00e1n nuevos partidos y si se organizar\u00e1n exclusivamente en ese entorno. Es probable que prevalezcan formas h\u00edbridas, que combinen estructuras tradicionales y digitales, como ya viene sucediendo. El Partido Digital Bolsonarista, sin embargo, es una organizaci\u00f3n esencialmente digital, cuya actividad en las redes es permanente y se caracteriza por una enorme falta de transparencia. No sabemos cu\u00e1nto dinero circula en esa estructura, qu\u00e9 negociaciones ocurren fuera de los espacios p\u00fablicos de las plataformas ni c\u00f3mo se organizan sus relaciones internas. A esto se suma el papel cada vez mayor de la inteligencia artificial, que ampl\u00eda enormemente la capacidad de coordinar miles de bots e influir en la circulaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de contenido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay una particularidad fundamental: aunque su organizaci\u00f3n es digital, el bolsonarismo tambi\u00e9n opera en el sistema partidista tradicional. Esto es posible gracias a las alianzas que establece con los partidos del Centr\u00e3o, especialmente con el Partido Liberal, con el que mantiene una relaci\u00f3n preferencial. De todos modos, el bolsonarismo no se limita al PL. Cuenta con candidatos repartidos entre diversos partidos del Centr\u00e3o, que pueden migrar de una formaci\u00f3n a otra seg\u00fan sus conveniencias pol\u00edticas. Esto le permite combinar las ventajas de ambos modelos de organizaci\u00f3n. A trav\u00e9s de los partidos tradicionales, tiene acceso al fondo electoral, al fondo partidario y a los recursos asociados a los mandatos parlamentarios. En el \u00e1mbito digital, cuenta con mecanismos propios de compromiso, movilizaci\u00f3n, cohesi\u00f3n, organizaci\u00f3n y jerarqu\u00eda; es decir, de todo aquello que caracteriza el funcionamiento de un partido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es uno de los grandes problemas de la configuraci\u00f3n pol\u00edtica actual. No se trata solo de la coexistencia de tres fuerzas distintas \u2014un \u00abCentr\u00e3o\u00bb relativamente aut\u00f3nomo, un partido de masas tradicional y un partido de masas digital\u2014, sino del hecho de que son profundamente heterog\u00e9neas. \u00bfC\u00f3mo establecer una competencia en condiciones de igualdad entre un partido de masas tradicional y otro que opera seg\u00fan esa l\u00f3gica digital?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La izquierda brasile\u00f1a enfrenta, por lo tanto, un grave desaf\u00edo organizativo. Si no logra enfrentarlo, corre el riesgo de ser excluida nuevamente de la contienda pol\u00edtica por una extrema derecha que cuenta con formas de organizaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n muy distintas a las suyas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">DP<\/mark>:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 representa la candidatura de Lula a la reelecci\u00f3n este a\u00f1o ante este desajuste de las fuerzas del sistema pol\u00edtico?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">MN<\/mark>:<\/strong> El tercer gobierno de Lula nos ofreci\u00f3 una demostraci\u00f3n de las dificultades de este arreglo: un gobierno de minor\u00eda, obligado a negociar con un Centr\u00e3o relativamente aut\u00f3nomo y a enfrentar la feroz oposici\u00f3n del Partido Digital Bolsonarista. En estas condiciones, el margen de acci\u00f3n del Ejecutivo, y particularmente de la Presidencia de la Rep\u00fablica, es extremadamente limitado. Lo \u00fanico que la Presidencia a\u00fan puede hacer es impedir la victoria de la extrema derecha, lo cual, evidentemente, es fundamental. Recientemente describ\u00ed la actual candidatura de Lula como la <a href=\"https:\/\/www.theideasletter.org\/essay\/brazils-last-line-of-defense\/\">\u00faltima l\u00ednea de defensa<\/a> de Brasil. Ese es, en mi opini\u00f3n, el papel que desempe\u00f1a hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">DP<\/mark>:<\/strong> Ampliando un poco este debate, \u00bfc\u00f3mo han transformado las plataformas digitales la esfera p\u00fablica y cu\u00e1les son las implicaciones de esto para la democracia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">MN<\/mark>:<\/strong> Muchas veces, cuando se observa la pol\u00edtica desde la perspectiva de un partido de masas tradicional de izquierda, como el PT, la reacci\u00f3n es atribuir a las plataformas digitales la p\u00e9rdida de espacio pol\u00edtico: los algoritmos estar\u00edan robando la narrativa, los votos y las elecciones. No hay duda de que esos algoritmos son opacos, de que las plataformas constituyen oligopolios y de que no tenemos control soberano sobre ellas. Pero estas son las condiciones en las que ahora se desarrolla la contienda pol\u00edtica. Podemos argumentar que estas reglas son injustas. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo transformarlas. Brasil se encuentra entre los pa\u00edses con mayor consumo de Internet y, en particular, de redes sociales en el mundo. Es en este entorno donde hay que hacer pol\u00edtica. Una respuesta frecuente es defender la regulaci\u00f3n de las plataformas. Pero, \u00bfc\u00f3mo hacerlo de manera efectiva sin contar con soberan\u00eda digital?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La transformaci\u00f3n de la esfera p\u00fablica es innegable. El reto consiste en actuar dentro de esta nueva estructura, acumular fuerzas y crear las condiciones para, en el futuro, lograr una mayor soberan\u00eda digital. Esto permitir\u00eda no eliminar los algoritmos, sino hacerlos transparentes y, sobre todo, garantizar a las personas la posibilidad de elegir aquellos que organizan su experiencia en las plataformas. Esa ser\u00eda, en \u00faltima instancia, una forma de democratizar el entorno digital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran ventaja de la extrema derecha fue haber comprendido esta transformaci\u00f3n mucho antes que las fuerzas tradicionales de izquierda y progresistas. Si observamos el ciclo de revueltas que recorri\u00f3 el mundo entre 2011 y 2013, veremos que se trat\u00f3 de una ola de movilizaciones fuertemente asociada a la izquierda y profundamente marcada por el uso de las tecnolog\u00edas digitales. Esas movilizaciones tra\u00edan consigo una energ\u00eda transformadora de los sistemas pol\u00edticos nacionales, pero se encontraron con instituciones que, en gran medida, lograron blindarse contra ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo excepciones. En Estados Unidos, el movimiento Occupy contribuy\u00f3 a fortalecer a los Socialistas Dem\u00f3cratas de Am\u00e9rica y a crear las condiciones pol\u00edticas para las campa\u00f1as de Bernie Sanders en 2016 y 2020. En Espa\u00f1a surgi\u00f3 Podemos, que lleg\u00f3 a disputar la formaci\u00f3n de una coalici\u00f3n de gobierno. En Francia, Jean-Luc M\u00e9lenchon estuvo a punto de alcanzar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017. En el Reino Unido, Jeremy Corbyn estuvo cerca de convertirse en primer ministro ese mismo a\u00f1o. M\u00e1s tarde, en Chile, el estallido social de 2019 allan\u00f3 el camino para la elecci\u00f3n de Gabriel Boric. Por lo tanto, hubo situaciones en las que esa energ\u00eda logr\u00f3 romper las barreras institucionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Brasil, sin embargo, no fue as\u00ed en las jornadas de junio de 2013. Y, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, los sistemas pol\u00edticos nacionales lograron, en gran medida, bloquear esas fuerzas de transformaci\u00f3n. El resultado fue que la energ\u00eda movilizada por las revueltas permaneci\u00f3 dispersa, tanto en las calles como en el \u00e1mbito digital, sin encontrar canales duraderos de representaci\u00f3n pol\u00edtica. Fue esa energ\u00eda la que la extrema derecha logr\u00f3 canalizar. Y lo hizo a trav\u00e9s de las plataformas digitales, porque comprendi\u00f3 muy pronto la arquitectura de las redes sociales y la l\u00f3gica de funcionamiento de los algoritmos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado fue la politizaci\u00f3n hacia la derecha de una parte importante de Internet, lo que contribuy\u00f3, por ejemplo, a la elecci\u00f3n de Donald Trump en 2016. En Brasil, este proceso tambi\u00e9n ocurri\u00f3, pero de manera mucho m\u00e1s aislada, sobre todo por la actuaci\u00f3n de Jair Bolsonaro. La izquierda que comprendi\u00f3 el potencial pol\u00edtico de las redes era relativamente peque\u00f1a frente al PT. La reacci\u00f3n del PT ante las jornadas de junio de 2013 es reveladora. Algunos sectores del partido comenzaron a calificar las manifestaciones como un movimiento de derecha, incluso fascista. Pero, si A\u00e9cio Neves hubiera ganado las elecciones de 2010, junio de 2013 probablemente se habr\u00eda celebrado como el mayor levantamiento de izquierda de la historia de Brasil. Lo que ocurri\u00f3, en realidad, fue lo que tradicionalmente se denomina una crisis de direcci\u00f3n pol\u00edtica. Y, ante la incapacidad de las fuerzas de izquierda para ofrecer un rumbo a esa movilizaci\u00f3n, la extrema derecha logr\u00f3 canalizar el impulso antisistema, sobre todo a trav\u00e9s de Jair Bolsonaro, quien ya hab\u00eda percibido el potencial de las redes sociales incluso antes de 2013.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el gobierno de Bolsonaro, esta estructura adquiri\u00f3 un grado de organizaci\u00f3n mucho mayor que el de una simple red de influencers, grupos de WhatsApp o perfiles de Instagram articulados entre s\u00ed. Se convirti\u00f3 en una organizaci\u00f3n pol\u00edtica con funcionamiento propio. A\u00fan existen pocos estudios sobre los partidos digitales, precisamente porque se trata de un fen\u00f3meno muy reciente. La investigaci\u00f3n que desarrollamos en el CCI pretende contribuir a llenar este vac\u00edo en dos frentes. El primero es volver a situar la teor\u00eda de los partidos en el centro del debate acad\u00e9mico, especialmente en la ciencia pol\u00edtica. Durante d\u00e9cadas, este debate fue descuidado, y hoy necesitamos retomarlo para comprender formas de organizaci\u00f3n que no encajan en los modelos tradicionales. La segunda es dar visibilidad ante la sociedad brasile\u00f1a a una organizaci\u00f3n que act\u00faa pol\u00edticamente sin existir formalmente como partido. Es necesario comprender y debatir esta estructura que opera en las sombras, porque, sin ello, no podremos entender plenamente los desaf\u00edos que representa para la democracia, ni pensar en c\u00f3mo defenderla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-blue-color\">DP<\/mark><\/strong>: \u00bfQu\u00e9 es lo que convierte al Partido Digital Bolsonarista en un partido y, en particular, en un partido de masas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><span class=\"sans blue\">MN<\/span>:<\/strong> La literatura existente sobre los partidos digitales nos pareci\u00f3 insuficiente porque tiende a interpretar a estas organizaciones desde la l\u00f3gica de la manipulaci\u00f3n: un liderazgo que manipula a su base. Nuestra investigaci\u00f3n encontr\u00f3 algo diferente. El Partido Digital Bolsonarista incorpor\u00f3 a su propia forma de organizaci\u00f3n la l\u00f3gica de las redes. Es importante distinguir el partido digital del partido-plataforma. Este \u00faltimo reproduce la arquitectura de plataformas como Facebook y tiende a institucionalizarse como un partido convencional. El Partido Digital Bolsonarista, por su parte, incorpora caracter\u00edsticas m\u00e1s amplias de la cultura digital, especialmente la posibilidad permanente de cuestionar a los l\u00edderes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa que sea una organizaci\u00f3n horizontal. Existe una jerarqu\u00eda, pero funciona de manera distinta a la de los partidos tradicionales. Cualquier miembro puede desafiar a un l\u00edder e intentar movilizar a la base en contra de una determinada postura. Si el desaf\u00edo cobra fuerza, el l\u00edder puede dar marcha atr\u00e1s, lo cual se interpreta como una demostraci\u00f3n de humildad y disposici\u00f3n para escuchar. Si no logra suficiente apoyo, quien cuestion\u00f3 debe reconocer el error y reafirmar su lealtad. De lo contrario, corre el riesgo de ser \u2018cancelado\u2019, el equivalente digital a la expulsi\u00f3n de un partido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto, no se trata ni de una organizaci\u00f3n totalmente controlada de arriba hacia abajo, ni de un movimiento espont\u00e1neo de la base. Es una jerarqu\u00eda sometida a un cuestionamiento permanente. Mientras que en los partidos tradicionales los dirigentes son elegidos para mandatos definidos, en el Partido Digital Bolsonarista los puestos de liderazgo deben reafirmarse continuamente. Esto ayuda a explicar por qu\u00e9 su actividad pol\u00edtica es permanente y no se limita a los per\u00edodos electorales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><span class=\"sans blue\"><strong>DP<\/strong><\/span>: En 2023, Lula regres\u00f3 a la presidencia despu\u00e9s de m\u00e1s de una d\u00e9cada, encontrando un sistema pol\u00edtico profundamente transformado. \u00bfC\u00f3mo eval\u00faas su tercer gobierno ante la nueva correlaci\u00f3n de fuerzas en el Congreso, las presiones del mercado y los cambios en la l\u00f3gica de la gobernabilidad? \u00bfY qu\u00e9 nos dice esta experiencia sobre el panorama electoral de 2026?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><span class=\"sans blue\">MN<\/span>: <\/strong>Creo que el tercer gobierno de Lula es un milagro. Y por una raz\u00f3n muy simple: Lula gobierna en minor\u00eda. Puede parecer contradictorio, ya que su coalici\u00f3n re\u00fane formalmente a 13 partidos. Pero esto se explica por el proceso de relativa autonomizaci\u00f3n del Centr\u00e3o, que pas\u00f3 a funcionar como un bloque capaz de construir posiciones comunes y negociar colectivamente con el Ejecutivo. El gobierno ya no negocia s\u00f3lo con partidos individuales, sino con una fuerza parlamentaria relativamente independiente. Lograr concesiones de este n\u00facleo del PMDB, que ya no opera seg\u00fan la l\u00f3gica cl\u00e1sica del pemedemismo, se ha vuelto extremadamente dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esto se suma la tarea de reconstruir el pa\u00eds tras la destrucci\u00f3n provocada por el gobierno de Bolsonaro. No es casualidad que el lema de los dos primeros a\u00f1os haya sido \u2018Uni\u00f3n y Reconstrucci\u00f3n\u2019. Pero, al final de ese per\u00edodo, las encuestas comenzaron a revelar una nueva demanda: despu\u00e9s de dos a\u00f1os dedicados a la reconstrucci\u00f3n, \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el proyecto para el futuro? Lula hab\u00eda ganado las elecciones por un estrecho margen, de alrededor de 1,8 puntos porcentuales, apoy\u00e1ndose sobre todo en dos mensajes: el recuerdo de los avances de sus gobiernos anteriores y la defensa de la democracia frente a la amenaza autoritaria. En los primeros dos a\u00f1os cumpli\u00f3 gran parte de esa promesa. Las instituciones reaccionaron ante el intento de golpe de Estado, se reconstruyeron programas sociales y se crearon otros, aunque sin representar una ruptura con la l\u00f3gica de las pol\u00edticas anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que la reconstrucci\u00f3n, por s\u00ed sola, no ofrece un horizonte de futuro. El gobierno lleg\u00f3, entonces, a un punto muerto: despu\u00e9s de recuperar lo que hab\u00eda sido destruido, \u00bfqu\u00e9 vendr\u00eda despu\u00e9s? Hubo un cambio de eslogan, pero no se present\u00f3 un proyecto sustancialmente nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de ah\u00ed, el gobierno comenz\u00f3 a perder impulso. Su apuesta era que unos buenos indicadores econ\u00f3micos ser\u00edan suficientes para garantizar la reelecci\u00f3n. Esa l\u00f3gica siempre estuvo presente en los gobiernos de Lula y tiene fundamento: en un pa\u00eds marcado por desigualdades tan profundas, incluso los avances modestos en la redistribuci\u00f3n de los ingresos y la riqueza representan logros importantes. Pero esa estrategia parece haber llegado a su l\u00edmite. Ya no basta con presentar buenos resultados econ\u00f3micos o retomar pol\u00edticas desarrolladas desde la d\u00e9cada de 2000. Es necesario ofrecer una perspectiva de futuro, algo que el tercer gobierno de Lula a\u00fan no ha logrado hacer. Y esto es particularmente grave porque la extrema derecha, por el contrario, s\u00ed ofrece una visi\u00f3n de futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La izquierda brasile\u00f1a enfrenta, por lo tanto, dos desaf\u00edos simult\u00e1neos: un problema organizativo, al seguir estructurada seg\u00fan modelos tradicionales en un mundo cada vez m\u00e1s digital, y un problema de proyecto pol\u00edtico. En lugar de presentar un nuevo horizonte, permanece atrapada en la promesa de recuperar y perfeccionar un pasado que considera exitoso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y este impasse no es exclusivo de la izquierda brasile\u00f1a: es un problema de la izquierda mundial. En un panorama dividido entre lo que <a href=\"https:\/\/phenomenalworld.org\/es\/analisis\/teoria-dependencia\/\">denomino una \u2018derecha sin miedo<\/a>\u2019\u2014sin miedo a perder la democracia, las libertades o las garant\u00edas institucionales\u2014y una coalici\u00f3n progresista o antiautoritaria, esta \u00faltima a\u00fan no ha logrado construir una imagen convincente del futuro. En Estados Unidos, la derrota de Kamala Harris en 2024, como representante del gobierno de Biden, llev\u00f3 esta disputa al interior del Partido Dem\u00f3crata. Sectores de la izquierda comenzaron a defender que, aunque sigan formando parte de la coalici\u00f3n antiautoritaria, es necesario disputar abiertamente su agenda y desplazar al partido hacia la izquierda. Este movimiento ya ha dado resultados en las disputas internas del partido, con victorias de candidaturas identificadas con los Socialistas Democr\u00e1ticos de Am\u00e9rica. Pero su alcance electoral a\u00fan est\u00e1 por ponerse a prueba. Las elecciones de mitad de mandato ser\u00e1n decisivas: si estas candidaturas no obtienen buenos resultados, el ala moderada podr\u00eda culpar a la izquierda por las derrotas. Lo que est\u00e1 en juego es precisamente la capacidad de la izquierda para dejar de definirse \u00fanicamente por la defensa de la democracia y la recuperaci\u00f3n del pasado, y pasar a ofrecer un proyecto propio para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es lo que dice la izquierda que compite por un espacio dentro del Partido Dem\u00f3crata: tenemos respuestas para los problemas de la poblaci\u00f3n, y esas respuestas pasan por el socialismo. No es casualidad que, en su discurso de victoria, Zohran Mamdani, elegido alcalde de Nueva York, citara a Eugene Debs, uno de los principales l\u00edderes del Partido Socialista estadounidense a principios del siglo XX. Es una forma de reivindicar esa tradici\u00f3n pol\u00edtica y presentarla como una alternativa para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Brasil, a\u00fan no hemos llegado a ese punto. La coalici\u00f3n progresista o antiautoritaria sigue, en gran medida, atrapada en la defensa de lo que exist\u00eda antes. Defendemos a la Corte Suprema Federal porque cumpli\u00f3 con su obligaci\u00f3n de exigir responsabilidades a los implicados en un intento de golpe de Estado. Pero, \u00bfc\u00f3mo transformar la defensa del STF, con todas sus contradicciones, en un proyecto pol\u00edtico? Del mismo modo, \u00bfqui\u00e9n desea recuperar el funcionamiento del sistema pol\u00edtico de la d\u00e9cada de 2000? Ese es el impasse de la izquierda: defender la democracia es indispensable, pero no basta para construir un horizonte de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en este contexto que considero extraordinario lo que Lula logr\u00f3 en su tercer mandato. Hubo avances en la tributaci\u00f3n de los s\u00faper ricos, aunque modestos, la ampliaci\u00f3n de la exenci\u00f3n del impuesto sobre la renta y la creaci\u00f3n de nuevos programas sociales. Sobre todo, fue posible recuperar la sensaci\u00f3n de que Brasil sigue siendo una democracia. Nada de esto es trivial, dadas las condiciones en las que opera el gobierno. Pero tampoco es suficiente para ofrecer una perspectiva de futuro. Las encuestas muestran que una parte importante de la juventud no ve a Lula como representante de ese futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y a\u00fan hay un problema ineludible: en alg\u00fan momento, habr\u00e1 un \u2018despu\u00e9s de Lula\u2019. En el bolsonarismo, la disputa por la sucesi\u00f3n ya ha comenzado. La elecci\u00f3n de Fl\u00e1vio Bolsonaro como candidato desencaden\u00f3 intensos conflictos entre diferentes l\u00edderes, como Michelle Bolsonaro, Nikolas Ferreira y Silas Malafaia. Estas tensiones disminuyeron a medida que Fl\u00e1vio se consolid\u00f3 en las encuestas como un candidato competitivo. Esto no significa que la contienda est\u00e9 definitivamente resuelta, pero muestra que el bolsonarismo ya ha comenzado a enfrentar el tema de su sucesi\u00f3n. La izquierda brasile\u00f1a a\u00fan debe hacer lo mismo. Es dif\u00edcil imaginar que Fl\u00e1vio Bolsonaro, independientemente del resultado de estas elecciones, no siga siendo una figura importante en la contienda de 2030. En cambio, la sucesi\u00f3n de Lula sigue totalmente en el aire. Por lo tanto, adem\u00e1s de gobernar un sistema pol\u00edtico compuesto por fuerzas heterog\u00e9neas, que no se articulan como en el per\u00edodo de 1994 a 2014, la izquierda debe enfrentar la cuesti\u00f3n del liderazgo del PT, el mayor partido de masas del pa\u00eds. Estos desaf\u00edos ya est\u00e1n presentes en el tercer gobierno de Lula y continuar\u00e1n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Un eventual cuarto mandato tendr\u00eda que enfrentarlos, sobre todo presentando un proyecto de futuro. Pero tendr\u00eda que hacerlo bajo restricciones muy severas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><span class=\"sans blue\">DP<\/span>:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo afecta la reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica, especialmente con el regreso de Trump, a las posibilidades de acci\u00f3n de Brasil? \u00bfY de qu\u00e9 manera las elecciones de 2026 representan una contienda por el lugar del pa\u00eds en este nuevo orden internacional?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><span class=\"sans blue\">MN<\/span>:<\/strong> La dimensi\u00f3n geopol\u00edtica es decisiva. El tercer gobierno de Lula coincidi\u00f3 con una profunda transformaci\u00f3n del orden internacional, que ya estaba en marcha desde 2016, pero que se volvi\u00f3 mucho m\u00e1s evidente con el segundo mandato de Donald Trump. En esta reconfiguraci\u00f3n, Estados Unidos busca imponerle a Brasil una posici\u00f3n subordinada, especialmente como proveedor de materias primas estrat\u00e9gicas para la transici\u00f3n verde. La propuesta estadounidense tiende a combinar inversiones y garant\u00edas de protecci\u00f3n militar a cambio del acceso a esos recursos naturales y de una alineaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s amplia. Es este proyecto de subordinaci\u00f3n el que, en mi opini\u00f3n, representa la candidatura de Fl\u00e1vio Bolsonaro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, tenemos un proyecto que ya se manifest\u00f3 en el tercer gobierno de Lula y que deber\u00eda continuar en un eventual cuarto mandato: resistir a esa subordinaci\u00f3n y preservar cierto grado de autonom\u00eda nacional. Pero hay un problema fundamental. Brasil no cuenta con la capacidad militar suficiente para garantizar su propia defensa y, ante la formaci\u00f3n de dos grandes bloques neoimperiales \u2014uno en torno a Estados Unidos y otro a China\u2014, tampoco puede simplemente elegir a uno de ellos como garante de su seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alternativa m\u00e1s prometedora ser\u00eda formar una coalici\u00f3n con otros pa\u00edses para preservar esa autonom\u00eda. Brasil podr\u00eda negociar el acceso a sus recursos estrat\u00e9gicos, pero en condiciones que aseguren dos contrapartidas fundamentales: garant\u00edas de protecci\u00f3n militar y la capacidad de absorber y desarrollar las tecnolog\u00edas necesarias para la transici\u00f3n verde. No se trata de producir internamente todos los equipos, sino de evitar que el pa\u00eds dependa por completo de tecnolog\u00edas importadas. Esto incluye, necesariamente, la inteligencia artificial. Por lo tanto, lo que est\u00e1 en juego en estas elecciones es tambi\u00e9n el lugar que ocupar\u00e1 Brasil en el nuevo orden geopol\u00edtico. Y esta elecci\u00f3n se da en un contexto de riesgos crecientes de conflictos militares, especialmente ante el avance internacional de la extrema derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teniendo en cuenta todas estas limitaciones, sigo creyendo que el tercer gobierno de Lula fue un milagro. Logr\u00f3 preservar un m\u00ednimo de soberan\u00eda nacional, mantener el funcionamiento de la democracia y sostener pol\u00edticas redistributivas indispensables en un pa\u00eds marcado por desigualdades abismales. No tengo dudas de que un eventual cuarto mandato se enfrentar\u00eda a condiciones a\u00fan m\u00e1s dif\u00edciles. Es en este sentido que describo la actual candidatura de Lula como la \u00faltima l\u00ednea de defensa de Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no podemos reducir todo el debate a las elecciones. Es fundamental reunir a las fuerzas democr\u00e1ticas que se niegan a establecer alianzas con la extrema derecha, sin perder de vista los desaf\u00edos estructurales que hemos discutido hasta ahora. Y enfrentarlos no es responsabilidad exclusiva del gobierno o del presidente. Debemos tomarnos en serio este debate, tanto dentro de la coalici\u00f3n progresista y antiautoritaria como en el campo de la izquierda. Esto exige construir una perspectiva de futuro que considere tres grandes amenazas: la p\u00e9rdida de la democracia, la posibilidad de guerras generalizadas y el colapso ambiental. Debemos distinguir entre lo que es viable, lo que es dif\u00edcil e incluso lo que parece imposible, pero que merece ser considerado. Una visi\u00f3n del futuro no puede prescindir del realismo, pero tampoco puede limitarse a \u00e9l. Cuando reducimos nuestro horizonte a lo que parece inmediatamente posible, terminamos formulando un programa mucho m\u00e1s limitado de lo que las propias posibilidades hist\u00f3ricas permiten.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Brasil se enfrenta, una vez m\u00e1s, a unas elecciones excepcionales. Las urnas no solo determinar\u00e1n qui\u00e9n ser\u00e1 el nuevo presidente, sino el destino mismo de la democracia en el pa\u00eds. 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