{"id":26925,"date":"2025-10-23T19:20:42","date_gmt":"2025-10-23T19:20:42","guid":{"rendered":"https:\/\/phenomenalworld.org\/?p=26925"},"modified":"2025-10-23T20:19:35","modified_gmt":"2025-10-23T20:19:35","slug":"tierra-guerra-y-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/phenomenalworld.org\/es\/analisis\/tierra-guerra-y-politica\/","title":{"rendered":"Tierra, guerra y pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colombia se encuentra en un complejo proceso de debate sobre la posibilidad de llevar a cabo una transformaci\u00f3n agraria, una que determinar\u00eda la din\u00e1mica del uso y la propiedad de la tierra, adem\u00e1s de aliviar la pobreza y la miseria rural. Dada la intensidad de la violencia y el conflicto armado en las regiones rurales y fronterizas del pa\u00eds, esta transformaci\u00f3n est\u00e1 vinculada con, pero no necesariamente limitada a la \u201creforma rural integral\u201d del Acuerdo Final de 2016 entre la que entonces era la principal guerrilla del pa\u00eds, las FARC, y el gobierno de Juan Manuel Santos. A la vez, podr\u00edamos estar presenciando el inicio de un nuevo ciclo de violencia, con la removilizaci\u00f3n de paramilitares y disidencias de las FARC y la persistencia de otra guerrilla, el ELN, en su saga de ya cerca de seis d\u00e9cadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto guarda una fuerte analog\u00eda con lo que ocurri\u00f3 a principios de la d\u00e9cada de 1960. El pa\u00eds entonces sal\u00eda de un ciclo de confrontaci\u00f3n, conocido como La Violencia, que dur\u00f3 aproximadamente entre mediados de la d\u00e9cada de 1940 y finales de la de 1950, y que caus\u00f3 una cantidad inenarrable de destrucci\u00f3n y sufrimiento. Adem\u00e1s, ya exist\u00eda un conjunto de organizaciones armadas, aparte de una fuerte agitaci\u00f3n en el campo. Esas organizaciones se basaban en las experiencias anteriores del reci\u00e9n terminado ciclo de la Violencia, pero adoptaban a toda velocidad nuevas ideolog\u00edas, m\u00e9todos de organizaci\u00f3n y formas de operar. \u00bfC\u00f3mo responder al fen\u00f3meno? Los tomadores de decisiones, los distintos sectores pol\u00edticos y sociales, ten\u00edan en esencia dos clases de respuestas y por tanto dos caminos para tomar. Una de ellas era una pol\u00edtica de reforma e inclusi\u00f3n social. La otra era una respuesta concentradora y represiva. En Colombia se termin\u00f3 optando por la segunda ruta.<a data-contents=\"Es el argumento principal del libro Tierra, Guerra, Pol\u00edtica, de mi autor\u00eda (Taurus, 2025) \" class=\"footnote\" id=\"footnote-1\" href=\"#footnote-list-1\">1<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\">Es el argumento principal del libro Tierra, Guerra, Pol\u00edtica, de mi autor\u00eda (Taurus, 2025) <\/span> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso empuj\u00f3 al pa\u00eds al camino de la guerra civil (contra)insurgente, es decir, a un nuevo ciclo de violencia que comenz\u00f3 en alg\u00fan momento entre mediados de la d\u00e9cada de 1970 y comienzos de la d\u00e9cada de 1980. Y s\u00f3lo se acab\u00f3 alrededor del 2016-2017 con el Acuerdo de Paz con las FARC.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naturalmente, la analog\u00eda entre lo que sucedi\u00f3 entonces y lo que podr\u00eda pasar ahora, tiene, como todas las analog\u00edas hist\u00f3ricas, muchas limitaciones. El pa\u00eds es hoy mucho m\u00e1s urbano que lo que era entonces. Ha habido un cambio tecnol\u00f3gico enorme. Participan en la vida p\u00fablica nuevos sectores sociales, comenzando por las mujeres, que en la d\u00e9cada de 1960 apenas hab\u00edan adquirido el derecho del voto y cuya presencia en la pol\u00edtica era todav\u00eda incipiente. Colombia tuvo que haber aprendido algo de los oc\u00e9anos de sangre derramados en los dos anteriores ciclos de violencia, que suman m\u00e1s de siete d\u00e9cadas. Los grupos armados no corresponden ni al ideal guerrillero del pasado, ni al formato del paramilitarismo del anterior ciclo de guerra. Eso de hecho nos acerca bastante a lo que estaba sucediendo en la d\u00e9cada de 1960; pero los cambios actuales van en una direcci\u00f3n bastante distinta de los de entonces.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan as\u00ed, comprender c\u00f3mo terminamos metidos en la guerra insurgente, pese a todas las se\u00f1ales de alarma que recib\u00edan el sistema pol\u00edtico y los tomadores de decisiones de entonces, es importante. La cuesti\u00f3n es intr\u00ednsecamente interesante y se puede sintetizar en las siguientes preguntas: \u00bfcu\u00e1l es el origen de nuestra guerra insurgente, que est\u00e1 claramente anclada entre la d\u00e9cada de 1960 y comienzos de la de 1980? \u00bfPuede atribuirse o no a la desigualdad agraria?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa relaci\u00f3n causal ha informado mucho del debate y de las pol\u00edticas p\u00fablicas en estos a\u00f1os. Por ejemplo, Collier <a data-contents=\" Collier Paul, Anke Hoeffler (2002): \u201cGreed and Grievance in Civil War\u201d, The World&nbsp; Bank,&nbsp; WPS\/(<)a href='http:\/\/2002-01.en'(>)2002-01.(<)\/a(>) En: &nbsp; https:\/\/ora.ox.ac.uk\/objects\/uuid:7c6ea647-eb62-4bb2-ba18-4267010e4913\/download_file?safe_filename=2002-01text.pdf&amp;file_format=application%2Fpdf&amp;type_of_work=Working+paper \" class=\"footnote\" id=\"footnote-2\" href=\"#footnote-list-2\">2<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\"> Collier Paul, Anke Hoeffler (2002): \u201cGreed and Grievance in Civil War\u201d, The World&nbsp; Bank,&nbsp; WPS\/(<)a href='http:\/\/2002-01.en'(>)2002-01.(<)\/a(>) En: &nbsp; https:\/\/ora.ox.ac.uk\/objects\/uuid:7c6ea647-eb62-4bb2-ba18-4267010e4913\/download_file?safe_filename=2002-01text.pdf&amp;file_format=application%2Fpdf&amp;type_of_work=Working+paper <\/span> plante\u00f3 de manera c\u00e9lebre que las guerras civiles estaban motivadas por la codicia. De manera mucho menos gen\u00e9rica y m\u00e1s interesante, Zukerman Daly <a data-contents=\" Zukerman Daly Sarah (2014): The Dark Side of Power-Sharing: Middle Managers and Civil War Recurrence, (<)em(>)Comparative Politics(<)\/em(>), 46(3), pp. 333-353 \" class=\"footnote\" id=\"footnote-3\" href=\"#footnote-list-3\">3<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\"> Zukerman Daly Sarah (2014): The Dark Side of Power-Sharing: Middle Managers and Civil War Recurrence, (<)em(>)Comparative Politics(<)\/em(>), 46(3), pp. 333-353 <\/span> plante\u00f3 que el conflicto colombiano result\u00f3 de la incapacidad del sistema pol\u00edtico de absorber a los miles de especialistas en la guerra que se hab\u00edan formado durante el per\u00edodo de La Violencia. \u00bfSe sostiene la aserci\u00f3n de que ca\u00edmos en una nueva guerra por causa de las desigualdades agrarias? \u00bfHay suficiente evidencia como para decir que esa relaci\u00f3n es plausible y para exhibir los mecanismos que condujeron de esas desigualdades a proyectos armados estables y sostenibles, como las principales guerrillas del pa\u00eds (FARC, ELN, EPL, M19)<a data-contents=\"Las guerrillas rurales colombianas a las que hago referencia aparecieron entre 1964 y 1967, salvo el M19, de origen urbano, que fue creado en 1974. \" class=\"footnote\" id=\"footnote-4\" href=\"#footnote-list-4\">4<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\">Las guerrillas rurales colombianas a las que hago referencia aparecieron entre 1964 y 1967, salvo el M19, de origen urbano, que fue creado en 1974. <\/span> y los paramilitares?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo argumento que s\u00ed, y que entender los or\u00edgenes del conflicto armado colombiano que comenz\u00f3 a mediados de la d\u00e9cada de 1970 requiere entender las diferentes formas de desigualdad agraria extrema que caracterizaron al pa\u00eds desde la d\u00e9cada de 1960. Entender los or\u00edgenes del conflicto colombiano implica considerar el fracaso del reformismo agrario en esa \u00e9poca, as\u00ed como las respuestas que se dieron a la agitaci\u00f3n agraria del periodo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El campesinado antes de las reformas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales de la d\u00e9cada de 1950, el pa\u00eds acababa de salir de La Violencia, una confrontaci\u00f3n entre los dos grandes partidos del pa\u00eds en ese momento, los liberales y conservadores, desatado o al menos profundizada por el asesinato del l\u00edder liberal Jorge Eliecer Gait\u00e1n en 1948. El conflicto con cientos de miles de muertos a sus espaldas (para un pa\u00eds de nueve millones de habitantes) y una cifra tambi\u00e9n enorme, que a\u00fan desconocemos, de desplazados. Las principales v\u00edctimas de los salvajes ataques contra los civiles, que provinieron de los dos bandos, fueron los campesinos. El escenario central de la confrontaci\u00f3n fue el campo colombiano. Cuando la violencia ces\u00f3 un poco, los campesinos empezaron a movilizarse para demandar tierra, acceso a bienes estatales b\u00e1sicos y protecci\u00f3n a sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enfrentaban en ese momento cuatro grandes formas extremas de desigualdad. Primero, una gran concentraci\u00f3n de la tierra. Afortunadamente, hubo expertos del per\u00edodo que hicieron las mediciones apropiadas, seg\u00fan las cuales el \u00cdndice Gini colombiano para 1960 estaba por encima de 0.8.<a data-contents=\" Soles, R. (1974) Rural Land Invasions in Colombia. (<)em(>)Land Tenure Center Research Papers, (<)\/em(>)66. \" class=\"footnote\" id=\"footnote-5\" href=\"#footnote-list-5\">5<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\"> Soles, R. (1974) Rural Land Invasions in Colombia. (<)em(>)Land Tenure Center Research Papers, (<)\/em(>)66. <\/span> En la actualidad, est\u00e1 alrededor de 0.9 (adem\u00e1s, con posibles subestimaciones). Segundo, la alternativa a la redistribuci\u00f3n que promovieron diferentes facciones pol\u00edticas y gremios de la producci\u00f3n fue la colonizaci\u00f3n. Ellos tienen la responsabilidad pol\u00edtica de haber ampliado la frontera agraria sin dotaci\u00f3n de servicios ni infraestructura, para evitar la redistribuci\u00f3n. En tal frontera, muchos campesinos se pudieron hacer de un pedazo de tierra. No obstante, quedaron expuestos a una precariedad permanente, con pocos o ning\u00fan servicio p\u00fablico, y sin carreteras para acceder a los mercados, ni centros de salud o escuelas. Tercero, la representaci\u00f3n del campesinado estuvo muy bloqueada en el per\u00edodo. Por tanto, sus demandas no se pudieron tramitar institucionalmente. Cuarto, los campesinos fueron la gran v\u00edctima de La Violencia. La probabilidad de sufrir un ataque letal era para ellos mayor. Para muchos pol\u00edticos y sectores de las \u00e9lites, la victimizaci\u00f3n de los campesinos era un costo que se pod\u00eda asumir para mantener la estabilidad del pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los campesinos comenzaban a enfrentarse a estas formas de desigualdad, los liderazgos de los partidos Liberal y Conservador, que chocaron durante La Violencia, se hab\u00edan puesto de acuerdo para compartir el poder durante un arreglo institucional que se llam\u00f3 Frente Nacional (1958-1974). Su creaci\u00f3n se formaliz\u00f3 con un plebiscito, que obtuvo una mayor\u00eda aplastante: el pa\u00eds estaba hastiado de la violencia. Pero la tarea estabilizadora no era f\u00e1cil. Esos liderazgos enfrentaron de manera inmediata el problema de c\u00f3mo reaccionar frente a la destrucci\u00f3n masiva que tuvo lugar durante La Violencia y frente a la intensa agitaci\u00f3n agraria que se estaba viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esencia, pod\u00edan responder con reformas o con represi\u00f3n, o con una combinaci\u00f3n de ambas. El contexto internacional caracterizado por varias revoluciones, comenzando por la cubana de 1959, un masivo proceso descolonizador, una iglesia cat\u00f3lica que hab\u00eda adoptado un giro progresista, una pol\u00edtica estadounidense que ya no asociaba inmediatamente el reformismo agrario al comunismo,<a data-contents=\" En Estados Unidos, la Alianza Contra el Progreso estableci\u00f3 en su reuni\u00f3n de Punta del Este de 1961 que la reforma agraria entrar\u00eda dentro del listado de instrumentos \" class=\"footnote\" id=\"footnote-6\" href=\"#footnote-list-6\">6<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\"> En Estados Unidos, la Alianza Contra el Progreso estableci\u00f3 en su reuni\u00f3n de Punta del Este de 1961 que la reforma agraria entrar\u00eda dentro del listado de instrumentos <\/span>entre otros factores, generaban un clima benevolente a la reforma. La memoria de los horrores de La Violencia tambi\u00e9n. Por eso, no debe extra\u00f1ar que muchos sectores de las \u00e9lites pol\u00edticas se mostraran a principios de la d\u00e9cada de 1960 favorables a la reforma. Cre\u00edan que pod\u00eda estabilizar el pa\u00eds, promover el desarrollo, contribuir a pagar deudas sociales, ampliar el alcance territorial del estado, y contener el avance de la subversi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La tormentosa trayectoria reformista<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La percepci\u00f3n generalizada de que la redistribuci\u00f3n de la tierra era un instrumento fundamental para enfrentar la agitaci\u00f3n agraria y la movilizaci\u00f3n campesina permiti\u00f3 que se hicieran dos esfuerzos en esa direcci\u00f3n, en 1961 y 1968.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1961, bajo el gobierno de Alberto Lleras, se sentaron las bases para una institucionalidad agraria, lo que incluy\u00f3 la creaci\u00f3n de una agencia nacional\u2014en este caso, el INCORA o Instituto Colombiano de Reforma Agraria\u2014y se establecieron pisos y techos para el tama\u00f1o la propiedad rural, dos medidas fundamentales para una reforma agraria propiamente dicha. Sin embargo, los techos eran exageradamente altos (las propiedades rurales mayores a 2.000 hect\u00e1reas no adecuadamente explotadas podr\u00edan pasar a manos del Estado). Adem\u00e1s, las \u00e9lites rurales y otros sectores adversos a la reforma ten\u00edan asiento en el INCORA y limitaron eficazmente su accionar. Aunque varios de los instrumentos institucionales creados en la reforma de 1961 tuvieron una larga vigencia, sus efectos redistributivos fueron exiguos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto gener\u00f3 un profundo malestar tanto entre los campesinos como entre los partidarios de la reforma. Por ello, el presidente Carlos Lleras (1966-1970) hizo de la reforma agraria uno de los n\u00facleos de su programa. Y, en efecto, ya desde la campa\u00f1a tuvo un equipo de expertos que quiso impulsar un programa reformista que tuviera efectos tangibles. Ese esfuerzo cristaliz\u00f3 en la Ley 1 de 1968. Aunque esta se present\u00f3 como una continuaci\u00f3n de la de 1961\u2014en la que Carlos Lleras tambi\u00e9n hab\u00eda jugado un papel protag\u00f3nico desde el Congreso\u2014conten\u00eda importantes innovaciones. Fortalec\u00eda figuras para la redistribuci\u00f3n. Y en esta segunda fase del reformismo se cre\u00f3 la Asociaci\u00f3n Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), como un instrumento de movilizaci\u00f3n campesina y apoyo a la reforma. La idea subyacente es que un \u201cmovimiento de pinzas\u201d, constituido por la acci\u00f3n desde arriba de un ejecutivo activista, y la acci\u00f3n desde debajo protagonizada por los campesinos, podr\u00eda superar las resistencias de las \u00e9lites agrarias y generar efectos redistributivos reales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ANUC se convirti\u00f3 en un movimiento agrario gigantesco, con cientos de miles de afiliados y una enorme capacidad de organizaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n. No tiene muchos parangones en Am\u00e9rica Latina y el hemisferio occidental. Acudi\u00f3 sistem\u00e1ticamente a las tomas de tierras, aunque tambi\u00e9n tuvo una capacidad bastante impresionante de negociaci\u00f3n con los pol\u00edticos, los latifundistas y el Estado. Por lo dem\u00e1s, una parte significativa del funcionariado estatal, sobre todo del agrupado en el INCORA, vio con simpat\u00eda la actividad de la ANUC y colabor\u00f3 con ella. Todo esto fructific\u00f3 en una oleada de tomas de tierras que comenz\u00f3 en 1970 y se prolong\u00f3 hasta 1973. Acciones que no molestaron a todo el funcionariado; parte de \u00e9l, incluidos sectores de la dirigencia, hizo saber que la ve\u00eda con buenos ojos. Esto fue de la mano de un esfuerzo real pro-reforma desde el Estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello aument\u00f3 significativamente los efectos redistributivos de la reforma. N\u00f3tese c\u00f3mo esta segunda fase de las reformas \u201cfrentenacionalistas\u201d al menos moder\u00f3 algunas de las desigualdades cr\u00edticas que afectaban al campesinado, como el acceso a la tierra y sobre todo la representaci\u00f3n. La ANUC se convirti\u00f3 en una voz campesina con perfiles propios, exigente y poderosa. En la medida en que Carlos Lleras enfatiz\u00f3 la redistribuci\u00f3n dentro de la frontera agraria, en lugar de la colonizaci\u00f3n, el env\u00edo de los campesinos a territorios en donde la precariedad absoluta era la norma, al menos no se profundiz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naturalmente, este proceso tambi\u00e9n llev\u00f3 a la histeria a las voces que se opon\u00edan a la redistribuci\u00f3n. Ellas se hab\u00edan manifestado de manera temprana, ya con la de 1961, de una manera agresiva proponiendo abiertamente la defensa armada y privatizada de la propiedad contra los campesinos, as\u00ed como tambi\u00e9n contra las agencias estatales que propiciaban la reforma, convirti\u00e9ndose en el foco de los ataques de los defensores del <em>status quo<\/em>. Con la movilizaci\u00f3n campesina, los llamados a soluciones homicidas contra ella se multiplicaron. <\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hundimiento del reformismo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el momento en que la ANUC llegaba al pico de su actividad y su fuerza, a principios de la d\u00e9cada de 1970, las condiciones para sacar adelante la reforma se hab\u00edan deteriorado significativamente. En lo internacional, las tensiones de la Guerra Fr\u00eda estaban creciendo y eso empuj\u00f3 a que Estados Unidos perdiera su inter\u00e9s en promover el reformismo latinoamericano. <a data-contents=\"Gradin, G. (2007) (<)em(>)Empire\u2019s workshop: Latin America, the United States, and the rise of the New Imperialism. (<)\/em(>)Nueva York: Owl Book. \" class=\"footnote\" id=\"footnote-7\" href=\"#footnote-list-7\">7<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\">Gradin, G. (2007) (<)em(>)Empire\u2019s workshop: Latin America, the United States, and the rise of the New Imperialism. (<)\/em(>)Nueva York: Owl Book. <\/span> En lo nacional, la oposici\u00f3n a la reforma entre sectores con gran poder hab\u00eda crecido significativamente. Con un campesinado altamente movilizado, cuyos liderazgos hab\u00edan tomado un claro giro a la izquierda, \u00bfqu\u00e9 tanto se sosten\u00eda la justificaci\u00f3n antisubversiva de la reforma?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, el Frente Nacional establec\u00eda una alternancia forzada entre liberales y conservadores. Para las elecciones de 1970, el candidato del Frente, Misael Pastrana, quien hab\u00eda sido ministro de gobierno de Alberto Lleras, se enfrent\u00f3 a Rojas Pinilla, el general que dio un golpe de Estado en 1954. Hay indicios fuertes de que el gobierno de Lleras distorsion\u00f3 el resultado electoral. Esto, junto con el estancamiento de las reformas, profundiz\u00f3 la deslegitimaci\u00f3n del Frente Nacional y la rabia de numerosos sectores que se hab\u00edan movilizado en el per\u00edodo, pero que no hab\u00edan encontrado espacio para tramitar sus demandas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto gener\u00f3 un c\u00edrculo vicioso. Un sector importante de las \u00e9lites, y de las agrarias en particular, se hab\u00eda convencido de la necesidad de impulsar alguna clase de reforma para prevenir la revoluci\u00f3n. Ante el auge de la movilizaci\u00f3n campesina, aquellos sectores encontraron esa promesa cada vez menos cre\u00edble. Aunque Pastrana mantuvo al principio algunos de los principales liderazgos que abogaban por mantener el curso de acci\u00f3n redistributiva, encontr\u00f3 cada vez m\u00e1s dif\u00edcil entenderse con la ANUC. Su visi\u00f3n del pa\u00eds y del desarrollo le apostaba m\u00e1s bien a la migraci\u00f3n rural-urbana y a la colonizaci\u00f3n de regiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto fue lo que a la postre se impuso en 1972, gracias al Pacto de Chicoral (una localidad arrocera del departamento del Tolima), en el cual se discuti\u00f3 ampliamente el futuro de la reforma y la visi\u00f3n del desarrollo del campo colombiano. All\u00ed se hundi\u00f3 la reforma. Fueron invitadas al evento casi todas las facciones de los partidos tradicionales, as\u00ed como los gremios de la producci\u00f3n. Pero no la ANUC. Cuando \u00e9sta protest\u00f3 por dicha exclusi\u00f3n, el por entonces ministro de Agricultura Hern\u00e1n Jaramillo Ocampo contest\u00f3 que la presencia de la ANUC no era necesaria, pues los campesinos estaban representados a trav\u00e9s de estructuras multiclasistas como los partidos y los gremios. Les dijo, en esencia, que en realidad s\u00ed hab\u00edan estado all\u00ed, pero que no se hab\u00edan dado cuenta. La brutal exclusi\u00f3n de la representaci\u00f3n campesina, que hab\u00eda tenido un breve par\u00e9ntesis, volv\u00eda con toda su fuerza. La institucionalidad del pa\u00eds no hab\u00eda sido capaz de lidiar con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los liderazgos agrupados en Chicoral estaban jugando con fuego. La combinaci\u00f3n el modelo concentrador y represivo adoptado en Chicoral, y las exclusiones masivas que se requirieron para culminar toda la operaci\u00f3n, tuvieron lugar en un pa\u00eds a\u00fan afectado por los fuertes legados de la Violencia, lleno de materiales explosivos, y en el que m\u00faltiples desigualdades agrarias ofrec\u00edan a los actores armados oportunidades para desarrollar su actividad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las rutas del conflicto<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, en Colombia se hab\u00edan formado varias agrupaciones guerrilleras de inspiraci\u00f3n marxista o nacionalista revolucionaria. En eso, Colombia no constituye excepci\u00f3n alguna. Fue un fen\u00f3meno continental. Sin embargo, en toda Sudam\u00e9rica la mayor\u00eda de esas insurgencias terminaron siendo derrotadas. La especificidad colombiana es que pudieron sobrevivir y desarrollarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En principio, podr\u00eda creerse que la desigualdad agraria contribuy\u00f3 poco o nada para que esto sucediera. En efecto, hay algunas otras potenciales explicaciones. El pa\u00eds estaba, como hoy, lleno de especialistas en violencia, que los procesos de paz que impuls\u00f3 el Frente Nacional no pudieron absorber (entre otras cosas por el saboteo de \u00e9lites que tambi\u00e9n estaban bombardeando a la reforma). Su removilizaci\u00f3n implic\u00f3 que al frente de los proyectos armados hab\u00eda gente con una larga experiencia de lucha irregular, con muchos \u00e9xitos en su haber. Sab\u00edan combatir al Estado con las armas en la mano, y sab\u00edan que se le pod\u00eda ganar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como tampoco lo son los cierres pol\u00edticos del Frente, su distancia cada vez mayor de la poblaci\u00f3n, y su generaci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico autorreferido que parec\u00eda incapaz de sacar adelante los cambios que hab\u00eda prometido, un fen\u00f3meno que los contempor\u00e1neos llamaron \u201cinmovilismo\u201d. Sin nombrar el efecto desmoralizador de la terrible opacidad de las elecciones de 1970. Sin embargo, cuando se examinan en detalle tanto las relaciones sociales detr\u00e1s de la desigualdad agraria como los fen\u00f3menos armados que terminaron sobreviviendo y desarroll\u00e1ndose, queda claro que la desigualdad agraria es una variable fundamental para entender los or\u00edgenes del conflicto colombiano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Guerrillas y paramilitares<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conflicto colombiano no es solo el resultado de grupos excluidos decidiendo que era hora de tomar las armas para impulsar sus demandas o programas. Tambi\u00e9n es el resultado de sectores privilegiados que decidieron que era fundamental para ellos tener el acceso directo a los grandes medios de violencia, para responder por mano propia a desaf\u00edos que consideraban existenciales. No fue que una de las rutas causara a la primera. Las dos interactuaron permanentemente en el camino que nos condujo a la confrontaci\u00f3n abierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, la demanda desde sectores privilegiados por la respuesta violenta a los campesinos, pero tambi\u00e9n a los conatos de reforma agraria del Frente Nacional, precedi\u00f3 a la creaci\u00f3n de las guerrillas marxistas. Tambi\u00e9n, a prop\u00f3sito de la instalaci\u00f3n de cultivos il\u00edcitos en el pa\u00eds, varios sectores, sobre todo hacendados ganaderos, rechazaron apasionadamente la presi\u00f3n que recib\u00edan desde abajo, en la forma de movilizaci\u00f3n social, toma de tierras, y tambi\u00e9n amenazas como el abigeato y el secuestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Demandaron el acceso privado a los grandes medios de violencia, y plantearon la necesidad de una respuesta homicida a los intentos de redistribuci\u00f3n: no solamente a los promovidos por los campesinos, sino incluso a los impulsados por el Estado. Desde el principio, sectores de \u00e9ste fueron receptivos a tales demandas. Sin embargo, tanto dentro del Estado como fuera de \u00e9l hab\u00eda m\u00faltiples posiciones.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro del ej\u00e9rcito coexist\u00edan fuerzas que favorec\u00edan la reforma agraria, y otras que promov\u00edan la institucionalizaci\u00f3n de la doctrina de la seguridad nacional mediante estructuras autoritarias que inclu\u00edan a toda la poblaci\u00f3n. Algo an\u00e1logo a lo que se desarroll\u00f3 en otras partes de Am\u00e9rica Latina. Pero la opci\u00f3n que termin\u00f3 imponi\u00e9ndose fue la \u201cautodefensa hacendataria\u201d, en la que conflu\u00edan tanto las demandas regionales de hacendados y otros sectores por el acceso a los grandes medios de violencia, y la oferta estatal. Esta soluci\u00f3n result\u00f3 compatible con la pol\u00edtica competitiva y a la vez con ataques extraordinariamente violentos contra la poblaci\u00f3n civil, a un nivel no contemplado por algunas de las dictaduras m\u00e1s feroces del continente. All\u00ed est\u00e1n las semillas de horrores inenarrables que vivieron los colombianos (y sobre todo los campesinos) en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a muchas de sus similitudes (inspiraci\u00f3n en el marxismo, cr\u00edtica a las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas, justificaci\u00f3n de la lucha armada) las guerrillas que a la postre sobrevivieron fueron muy distintas entre s\u00ed, desde el punto de vista social, hist\u00f3rico e ideol\u00f3gico. Lo que llegaron a ser las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), la principal guerrilla del pa\u00eds, es el resultado de una movilizaci\u00f3n armada de una corriente campesina de profundas ra\u00edces en regiones bajo la influencia del Partido Comunista de inspiraci\u00f3n pro-sovi\u00e9tica. Esa movilizaci\u00f3n en principio se propon\u00eda la \u201cautodefensa de masas\u201d y la resistencia a los ataques gubernamentales a sus territorios, no la revoluci\u00f3n. En el centro del programa de las FARC estaba la lucha contra la concentraci\u00f3n de la tierra y su redistribuci\u00f3n. Solamente despu\u00e9s de muchas idas y venidas las FARC llegaron a convertirse en el formidable ej\u00e9rcito que result\u00f3 ser el principal desaf\u00edo al Estado entre la d\u00e9cada de 1980 y 2016.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN) y el Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n (EPL) trataron de rebasar a las FARC a la izquierda ideol\u00f3gica. Rechazaban su l\u00f3gica de la autodefensa territorial, que consideraban reformista y asociada a la v\u00eda sovi\u00e9tica de coexistencia pac\u00edfica entre socialismo y capitalismo. El EPL fue la expresi\u00f3n armada de una disidencia del partido comunista, el PCML, que al principio abraz\u00f3 el mao\u00edsmo. El PCML conquist\u00f3 bases campesinas en la Costa Caribe, y trat\u00f3 de entrar dentro de la ANUC y el movimiento estudiantil. El ELN, por su parte, surgi\u00f3 de la columna Jos\u00e9 Antonio Gal\u00e1n, un grupo de menos de veinte personas, con fuerte presencia estudiantil, que fue a entrenarse pol\u00edtica y militarmente en Cuba. Aunque no ten\u00eda ra\u00edces profundas en ning\u00fan sector social, su ret\u00f3rica p\u00fablica que combinaba radicalismo, rechazo de la pol\u00edtica convencional (incluida, claro, la electoral) y un\u00eda la esperanza de un cataclismo transformador con una reconversi\u00f3n personal y la construcci\u00f3n del \u201chombre nuevo\u201d, result\u00f3 atractiva para varios sectores, incluyendo a cat\u00f3licos radicalizados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni el EPL ni el ELN, ni tampoco el Movimiento 19 de Abril (M19) tuvieron un gran desempe\u00f1o militar. Tampoco surg\u00edan de un movimiento campesino de ra\u00edces profundas. Sin embargo, no puede decirse que su aparici\u00f3n, desarrollo y supervivencia estuvieran completamente desligados ni de la desigualdad agraria que viv\u00eda el pa\u00eds ni de las grandes luchas sociales por las que estaba pasando. El ELN ilustra esto de manera particularmente clara. Despu\u00e9s de su creaci\u00f3n, tuvo dificultades para crecer, y recibi\u00f3 numerosos golpes militares. Sin embargo, logr\u00f3 atraer a Camilo Torres Restrepo, un sacerdote carism\u00e1tico y analista social, quien hab\u00eda creado un movimiento pol\u00edtico de gran alcance: el Frente Unido. Torres fue muerto en combate en 1966. Despu\u00e9s, el ELN entr\u00f3 en un oscuro per\u00edodo de purgas internas que culmin\u00f3 con una aparatosa derrota militar en Anor\u00ed, Antioquia, en 1973. \u00bfC\u00f3mo pudo entonces sobrevivir?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El ejemplo araucano<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diezmado tras la derrota de Anor\u00ed y desmoralizado por sus continuas purgas el ELN vio partir a su l\u00edder Fabio V\u00e1squez Casta\u00f1o rumbo a Cuba, mientras de su guerrilla quedaba solamente la sigla y peque\u00f1os grupos dispersos en busca de una manera de reconstituirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo lograron. Parte de la respuesta proviene del poder de la ret\u00f3rica p\u00fablica del ELN. Otra parte fundamental proviene de la creaci\u00f3n de una base social s\u00f3lida en el piedemonte araucano, una regi\u00f3n fronteriza con Venezuela en el nororiente del pa\u00eds. Aunque el ELN no se puede reducir a Arauca, su presencia all\u00ed ha sido fundamental para su pervivencia y desarrollo. Seg\u00fan Carlos Velandia, a lo largo de los a\u00f1os, Arauca ha prove\u00eddo al ELN el 60 por ciento de su militancia.<a data-contents=\" Velandia, C. (2021) (<)em(>)Mi contribuci\u00f3n a la verdad del conflicto. (<)\/em(>)ABCPaz. \" class=\"footnote\" id=\"footnote-8\" href=\"#footnote-list-8\">8<\/a><span class=\"p-absolute d-none footnote-full has-white-background-color\"> Velandia, C. (2021) (<)em(>)Mi contribuci\u00f3n a la verdad del conflicto. (<)\/em(>)ABCPaz. <\/span> Si pensamos en influencia pol\u00edtica, finanzas y control territorial, el porcentaje podr\u00eda ser a\u00fan mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la experiencia araucana muestra de manera bastante transparente el papel de la desigualdad en la capacidad de supervivencia de las guerrillas colombianas, incluso en este caso extremo del ELN. Dicha capacidad fue desarrollada por una red de intelectuales que se instalaron en el piedemonte tratando de promover un cambio revolucionario. Los fundadores ten\u00edan una relaci\u00f3n apenas precaria con el ELN; el principal de ellos, Raimundo Cruz, ve\u00eda en esa guerrilla la expresi\u00f3n m\u00e1s consecuentemente revolucionaria que hab\u00eda en el pa\u00eds. Pero, como dice quien llegar\u00eda a ser el jefe del ELN, el cura Manuel P\u00e9rez, la relaci\u00f3n era apenas de aprecio y admiraci\u00f3n. Cruz no volvi\u00f3 a relacionarse con el ELN. En cambio, junto con otros, logr\u00f3 crear un apoyo campesino serio con base en un trabajo meticuloso, que logr\u00f3 captar a una amplia base social y a casi toda la dirigencia de la ANUC de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los campesinos del piedemonte araucano hab\u00edan recibido tierra y alguna infraestructura por parte del INCORA en el contexto de uno de los programas de colonizaci\u00f3n de la reforma agraria. Sin embargo, las dotaciones de bienes p\u00fablicos fueron desde el principio precarias, y se volvieron cada vez m\u00e1s escasas. En 1972, los campesinos hicieron un paro regional. El gobierno lleg\u00f3 a un acuerdo con ellos, pero incumpli\u00f3. Las manifestaciones de insatisfacci\u00f3n se hicieron cada vez m\u00e1s frecuentes. Ante ellas, el general Matallana, una de las estrellas de la inteligencia colombiana, recomend\u00f3 dejar \u201cque se cocinaran en su propia salsa\u201d: el Estado deb\u00eda concentrarse en las regiones estrat\u00e9gicas (Un par de a\u00f1os despu\u00e9s, se descubrir\u00eda en Arauca enormes reservas petroleras).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El equipo dirigente de esa insatisfacci\u00f3n campesina se transform\u00f3 en el Frente Domingo La\u00edn. Eso se puede comprobar casi que nombre por nombre. Y ah\u00ed logr\u00f3 articularse org\u00e1nicamente al ELN (despu\u00e9s, eso s\u00ed, de matar a algunos de sus padres fundadores), lo que permiti\u00f3 revitalizar al movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al m\u00e1rgen de los casos presentados de las FARC y el ELN, una investigaci\u00f3n realizada junto con el equipo del Observatorio de Tierras encuentra que revisando bases de datos de los censos generales agrarios entre 1951 y 1973, junto con informaci\u00f3n sobre las trayectorias de los grupos insurgente, es plausible concluir, combinando ejercicios cuantitativos y evidencia hist\u00f3rica, que los municipios con un proceso de colonizaci\u00f3n dirigida o espont\u00e1nea fueron un nicho m\u00e1s favorable a la presencia guerrillera que los dem\u00e1s. Las insurgencias ten\u00edan en esos territorios de frontera agr\u00edcola ventaja sobre el Estado, el cual carec\u00eda de capacidades para influir a la poblaci\u00f3n y no prove\u00eda ni servicios ni bienes p\u00fablicos. Esto es cierto para cada grupo armado (FARC, ELN y EPL), pues en cada caso se encuentra una relaci\u00f3n positiva, aunque con din\u00e1micas diferenciadas, entre desigualdad, colonizaci\u00f3n y conflicto armado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos casos parecer\u00edan mostrar s\u00f3lo aparentemente el contraste de un intento por des-ruralizar el conflicto colombiano. El del M-19, que se gest\u00f3 desde principios de la d\u00e9cada de 1970 para protestar por el robo de las elecciones de ese a\u00f1o y para forzar por la v\u00eda armada una apertura democr\u00e1tica. El M-19 criticaba a las guerrillas ruralistas ya establecidas por su marginalidad, su insensibilidad frente a la democracia y su car\u00e1cter hosco y consular (es decir, su relaci\u00f3n con las m\u00faltiples fracturas del movimiento comunista internacional).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se propon\u00eda participar en la gran pol\u00edtica, sin la jerga doctrinaria entonces de rigor, y hablarle a la opini\u00f3n p\u00fablica colombiana en t\u00e9rminos comprensibles. Cosech\u00f3 en efecto grandes \u00e9xitos pol\u00edticos, pero recibi\u00f3 duros golpes militares, que lo llevaron a tratar de reinventarse como guerrilla rural, m\u00e1s agresiva y dura. Ah\u00ed perdi\u00f3 mucho de su brillo original, hasta que acord\u00f3 su desmovilizaci\u00f3n con el gobierno de Virgilio Barco, firmada en 1990. En la paz recuper\u00f3 su capacidad de apelaci\u00f3n amplia, al contrario de lo que sucedi\u00f3 con las dem\u00e1s guerrillas. El hoy presidente, Gustavo Petro, fue militante de este movimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n el del EPL, originalmente mao\u00edsta, que era en muchos sentidos todo lo que el M-19 rechazaba: ferozmente doctrinario, inicialmente agrarista, no intentaba ni agradar ni ablandar su mensaje. Era el brazo armado del flamante Partido Comunista Colombiano Marxista-Leninista. Sin embargo, aprovechando otra ruptura internacional, m\u00e1s bien esot\u00e9rica, esta vez entre el comunismo chino y el alban\u00e9s (de cuyo lado estuvieron, pues denunciaban el acercamiento cada vez m\u00e1s claro de China a Estados Unidos), se reconstituy\u00f3 en la regi\u00f3n de Urab\u00e1 (Antioquia), renunciando al mao\u00edsmo, y buscando nuevas bases sociales, que encontr\u00f3 sobre todo entre el proletariado agr\u00edcola de Urab\u00e1. Eso lo mantuvo anclado a\u00fan en el mundo de la colonizaci\u00f3n y de la producci\u00f3n agraria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se ve, ambas experiencias, de buen o mal grado, terminaron articul\u00e1ndose al mundo y a los conflictos rurales. Su comprensi\u00f3n no debilita, sino que fortalece la idea de que nuestro conflicto est\u00e1 anclado en la desigualdad agraria.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lecciones del pasado<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los or\u00edgenes del conflicto insurgente colombiano han sido ardientemente debatidos. Sobre la base de evidencia masiva evaluada sistem\u00e1ticamente, creo que no se puede entender de d\u00f3nde sali\u00f3 el conflicto sin tener en cuenta las cuatro desigualdades abismales que afectaron al campesinado colombiano: concentraci\u00f3n de la tierra; la creaci\u00f3n de espacios de exclusi\u00f3n v\u00eda colonizaci\u00f3n; el cierre, muchas veces deliberado, de espacios de representaci\u00f3n; y la probabilidad de ser v\u00edctima de ataques letales desde los grupos dominantes. Esas desigualdades causaron que tanto sectores del campesinado como de las \u00e9lites rurales accedieran a los grandes medios de violencia, y la interacci\u00f3n entre ellos gener\u00f3 duras din\u00e1micas de radicalizaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda claro que ni las guerrillas ni los paramilitares surgieron de la nada. No operaron ni se desarrollaron en un vac\u00edo pol\u00edtico y social. Se apoyaron en bases sociales y auditorios, as\u00ed como en operadores pol\u00edticos concretos, frente y junto a los cuales guiaron su acci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comprender el problema como una cuesti\u00f3n de pol\u00edtica, de combinaci\u00f3n de estructura y agencia, nos lleva a\u00fan a otra conclusi\u00f3n fundamental: el bloqueo brutal del reformismo cre\u00f3 las condiciones ideales para que el pa\u00eds recayera en un nuevo ciclo de conflicto. Deslegitim\u00f3 la idea de que pod\u00edan producir cambios dentro de la institucionalidad, orient\u00f3 al pa\u00eds a un camino de desarrollo agrario concentrador y represivo, y cerr\u00f3 de un portazo la representaci\u00f3n de sectores sociales que ya estaban movilizados. Jugar con fuego nunca ha sido buena idea, pero como esta constataci\u00f3n simple se olvida con alarmante frecuencia, es bueno recordarla con base en precedentes y en evidencia masiva. El ciclo de confrontaci\u00f3n insurgente fue un resultado, no un destino. Esa conclusi\u00f3n es cierta para el periodo analizado y lo sigue siendo hoy, cuando se aventura un nuevo proceso de reformismo agrario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ciclo de violencia que comenz\u00f3 en alg\u00fan momento entre mediados de la d\u00e9cada de 1970 y comienzos de 1980 en Colombia estuvo estrechamente relacionado con el fracaso de los intentos de reforma agraria. <\/p>\n","protected":false},"author":398,"featured_media":26938,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[729],"tags":[753,726,727,962],"issue":[],"newsletter":[],"region":[1013,1170],"sector":[],"theme":[1097],"series":[],"class_list":["post-26925","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","tag-colombia-es","tag-longform-es","tag-politica","tag-violencia","region-america-latina-y-el-caribe","region-colombia-es-2","theme-gobernancia-y-partidos-politicos"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - 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