{"id":26144,"date":"2025-09-12T19:24:47","date_gmt":"2025-09-12T19:24:47","guid":{"rendered":"https:\/\/phenomenalworld.org\/sin-categorizar\/ambiente-para-negocios\/"},"modified":"2025-09-12T20:56:56","modified_gmt":"2025-09-12T20:56:56","slug":"ambiente-para-negocios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/phenomenalworld.org\/es\/analisis\/ambiente-para-negocios\/","title":{"rendered":"Clima para los negocios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la firma del Protocolo de Kioto en 1997, la idea de comprar y vender derechos de emisi\u00f3n de carbono \u2014el llamado mercado de carbono\u2014 es la principal apuesta de la ONU para combatir la crisis clim\u00e1tica. Impulsados en 2005, cuando un n\u00famero suficiente de pa\u00edses ratific\u00f3 el protocolo, los mercados de carbono estuvieron en el centro del Acuerdo de Par\u00eds en 2015 y de la COP 29, celebrada en 2024 en Bak\u00fa, Azerbaiy\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Bak\u00fa, el proyecto de administrar un mercado global de carbono, impulsado por los pa\u00edses ricos, finalmente se logr\u00f3. Con \u00e9l, los objetivos de reducci\u00f3n de emisiones de carbono que los pa\u00edses ricos se comprometen a alcanzar pueden obtenerse no mediante la reducci\u00f3n de sus propias emisiones, sino mediante la compra de los resultados de proyectos de reducci\u00f3n de emisiones realizados en lugares donde los costos de mitigaci\u00f3n son m\u00e1s bajos, normalmente pa\u00edses m\u00e1s pobres y que emiten menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el debate sobre los mercados de carbono nos distrae de lo que realmente funciona en la lucha contra la crisis clim\u00e1tica: la planificaci\u00f3n p\u00fablica orientada a hacer que los sistemas energ\u00e9ticos, productivos y de infraestructura sean independientes de los combustibles f\u00f3siles. Dado que la descarbonizaci\u00f3n de estos sistemas implica tomar decisiones de inversi\u00f3n con impactos futuros interdependientes que no pueden reflejarse en los precios de mercado en el presente, estos precios no son capaces de orientar y encadenar las decisiones de inversi\u00f3n necesarias. Por lo tanto, la estrategia que promueve cambios marginales en el sistema de precios relativos vigente \u2014en forma de aumento del precio de las emisiones de carbono y reducci\u00f3n de los precios de las alternativas sostenibles\u2014 para inducir decisiones descoordinadas no est\u00e1 logrando la descarbonizaci\u00f3n a la velocidad y profundidad necesarias a escala global.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El clima va al mercado<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mercados de carbono forman parte de la estrategia de mitigaci\u00f3n preferida de la gobernanza clim\u00e1tica global desde hace d\u00e9cadas: la fijaci\u00f3n del precio del carbono para cobrar el coste social de las emisiones. Esta soluci\u00f3n parte del diagn\u00f3stico (controvertido) de que las emisiones descontroladas ser\u00edan un fallo del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, un fallo del mercado se produce cuando una transacci\u00f3n comercial genera beneficios o da\u00f1os econ\u00f3micos colaterales a partes no involucradas, lo que hace que ese efecto colateral no se refleje en el precio del bien o servicio negociado; seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, el precio depender\u00eda \u00fanicamente de la oferta y la demanda de los actores involucrados en cada mercado. Dado que no se internalizan en los precios y, por lo tanto, no se traducen en ingresos o costes para el agente generador, los beneficios y da\u00f1os colaterales se denominan externalidades positivas y negativas. Cuando existe una externalidad positiva (negativa), la contribuci\u00f3n social es mayor (menor) que los ingresos obtenidos por el agente privado que ofrece el bien o servicio. Esto ser\u00eda una falla del mercado si suponemos que el mercado es normalmente un mecanismo que maximiza la contribuci\u00f3n social de los agentes privados, es decir, que iguala la contribuci\u00f3n social y privada de cada oferente de bienes o servicios a trav\u00e9s de la variaci\u00f3n de los precios para equilibrar la oferta y la demanda. Si la explicaci\u00f3n del problema se limita al hecho de que los precios de mercado no transmiten a los oferentes la informaci\u00f3n exacta sobre su contribuci\u00f3n social, la soluci\u00f3n es incorporar (o internalizar, en la jerga econ\u00f3mica) las externalidades a los precios, corrigiendo as\u00ed la falla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para corregir esta falla, seg\u00fan la l\u00f3gica de los mercados de carbono, basta con fijar el precio del costo social del carbono y cobrarlo: si las emisiones cuestan tanto como los da\u00f1os econ\u00f3micos que causan, su precio ser\u00e1 igual al costo social del carbono, cuyo cobro igualar\u00e1 la contribuci\u00f3n social y privada del agente econ\u00f3mico contaminante. Una vez calculado, el costo social del carbono<em>, que<\/em> antes era \u201cexterno\u201d a las actividades econ\u00f3micas de los agentes oferentes, podr\u00eda cobrarse a cada uno de ellos. El encarecimiento de las emisiones llevar\u00eda a los agentes econ\u00f3micos a revisar los patrones de producci\u00f3n y consumo para reducirlas. Como resultado, el consumo y la inversi\u00f3n privados se dirigir\u00edan gradualmente hacia actividades y productos bajos en carbono, limitando o incluso revirtiendo el calentamiento global y mejorando el bienestar social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fijaci\u00f3n de precios y el cobro del coste social del carbono pueden ser puestos en pr\u00e1ctica tanto por el gobierno (a trav\u00e9s de impuestos) como por la iniciativa privada. Todas las formas de fijaci\u00f3n de precios e internalizaci\u00f3n de los costes sociales del carbono, voluntarias u obligatorias, conllevan costes para las empresas implicadas, tanto para supervisar y notificar sus emisiones como para mitigarlas. Como resultado, buscan formas de reducir o compensar sus emisiones al menor costo posible. La reducci\u00f3n de las emisiones implica inversiones denominadas verdes (como ganancias en eficiencia energ\u00e9tica y tecnolog\u00edas limpias). La compensaci\u00f3n, por su parte, abarca proyectos de mitigaci\u00f3n, incluidos proyectos de conservaci\u00f3n ambiental, o la participaci\u00f3n en mercados de carbono, regulados o voluntarios. En los mercados regulados, una unidad pol\u00edtica (regi\u00f3n, pa\u00eds, estado) establece un l\u00edmite general de gases de efecto invernadero y distribuye cuotas, permisos o licencias de emisi\u00f3n a determinados agentes econ\u00f3micos que pueden utilizarlas o, si logran emitir menos, vender sus excedentes. En los mercados voluntarios, se establece una l\u00ednea de base de emisiones para cada tipo de proyecto econ\u00f3mico, premiando a las empresas capaces de emitir menos con cr\u00e9ditos de carbono que pueden vender a las empresas que emiten m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la compensaci\u00f3n es m\u00e1s barata, viable y r\u00e1pida que la inversi\u00f3n verde, existen fuertes incentivos para que las empresas compensen sus emisiones \u201cexternamente\u201d en lugar de cambiar las tecnolog\u00edas para reducirlas \u201cinternamente\u201d. El pecado original de la compensaci\u00f3n como forma de pago del coste social del carbono es que, en \u00faltima instancia, este mecanismo contribuye a posponer las inversiones verdes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El argumento a favor de los mercados de carbono es que ser\u00edan la estrategia m\u00e1s r\u00e1pida y rentable para combatir las emisiones: m\u00e1s f\u00e1cil de implementar que las estrategias reguladoras restrictivas o punitivas, m\u00e1s barata para la sociedad \u2014al movilizar recursos del sector privado\u2014 y m\u00e1s \u00e1gil en producir resultados de mitigaci\u00f3n \u2014al ofrecer oportunidades de lucro favorables a las empresas y sectores que desarrollan soluciones bajas en carbono\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya sea a trav\u00e9s de impuestos o de los mercados, el cobro del coste social del carbono depende del aumento peri\u00f3dico de su precio para que los agentes se vean incentivados a seguir reduciendo las emisiones, incluso despu\u00e9s de haberse ajustado a subidas de precios anteriores. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, el aumento de los precios, cuando se produce, es bastante gradual e inestable (y, por lo tanto, reversible en plazos impredecibles), tanto porque la inestabilidad de los precios es una caracter\u00edstica de los mercados financieros que negocian cuotas o cr\u00e9ditos, como debido a las eficaces presiones pol\u00edticas corporativas para subordinar el ritmo de la degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica y el calentamiento clim\u00e1tico a la viabilidad econ\u00f3mica de las empresas contaminantes, cobrando impuestos bajos y ofreciendo muchas licencias. Para intentar conciliar la acumulaci\u00f3n de capital y la soluci\u00f3n gradual de la emergencia clim\u00e1tica, los defensores de los mercados de carbono alegan que los precios cobrados por las emisiones no deben ser ni muy altos ni muy bajos, y deben progresar a un ritmo compatible con los plazos en los que los pa\u00edses se han comprometido a alcanzar sus objetivos clim\u00e1ticos. Los niveles de precios muy bajos pueden desincentivar a los agentes a emitir menos, manteniendo o incluso elevando la trayectoria de emisiones de la econom\u00eda. Por otro lado, los precios muy altos pueden afectar de manera desproporcionada tanto a los consumidores finales, a quienes se les repercute parte de los costos de mitigaci\u00f3n, como a los sectores exportadores, que compiten con bienes y servicios producidos en geograf\u00edas que no necesariamente adoptan las mismas restricciones de emisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay pruebas claras del fracaso de los mercados y los impuestos sobre el carbono a la hora de asignar a las emisiones precios compatibles con los objetivos de mitigaci\u00f3n clim\u00e1tica previstos en el Acuerdo de Par\u00eds. En 2017, la Comisi\u00f3n de Alto Nivel sobre la Fijaci\u00f3n de Precios del Carbono del Banco Mundial calcul\u00f3 que el precio por tonelada de emisiones entre 2020 y 2030 tendr\u00eda que ser de entre 50 y 100 d\u00f3lares (63-127 d\u00f3lares, en valores de 2024) para mantener el calentamiento global muy por debajo de los 2 \u00b0C. Sin embargo, en 2024, s\u00f3lo siete mecanismos de fijaci\u00f3n de precios del carbono en todo el mundo \u2014que, en conjunto, cubr\u00edan menos del 1 por ciento de las emisiones globales\u2014 alcanzaban ese precio m\u00ednimo. Adem\u00e1s, los precios de los 75 mecanismos de fijaci\u00f3n de precios del carbono en vigor se situaron por debajo del l\u00edmite m\u00ednimo establecido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC). En 2015, el IPCC estim\u00f3 que, para limitar el calentamiento global a 1,5 \u00b0C, la tonelada de emisiones deber\u00eda costar entre 170 y 290 d\u00f3lares (entre 226 y 385 d\u00f3lares en 2024). El impuesto sobre el carbono de Uruguay fue el que m\u00e1s se acerc\u00f3 a esta cifra, al fijar el precio de la emisi\u00f3n de una tonelada de gases de efecto invernadero en 167,17 d\u00f3lares. En el extremo opuesto, sin embargo, el mercado de carbono de Indonesia cobraba solo 0,61 d\u00f3lares por la misma tonelada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La competencia internacional por la reducci\u00f3n de costes es una caracter\u00edstica sist\u00e9mica que crea un problema de coordinaci\u00f3n para las acciones colectivas e imposibilita la formaci\u00f3n de un precio internacional \u00fanico para el carbono (y a\u00fan m\u00e1s un precio \u00fanico creciente), problema que no se superar\u00e1 con el mercado global de carbono aprobado en Bak\u00fa. La divergencia internacional de los precios del carbono es suficiente para hacer inviable un sistema eficaz de reducci\u00f3n de las emisiones globales, ya que induce a realizar operaciones de arbitraje que buscan menores costes en lugar de una mayor eficiencia en el uso del carbono.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La cuenta no cuadra<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hip\u00f3tesis que justifica el cobro del coste social del carbono es que su encarecimiento llevar\u00eda a los agentes econ\u00f3micos a sustituir las tecnolog\u00edas intensivas en emisiones de carbono por tecnolog\u00edas verdes. En t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, la suposici\u00f3n es que la elasticidad-precio de la demanda de tecnolog\u00edas \u201csucias\u201d es alta, es decir, que esta demanda tiende a caer m\u00e1s que proporcionalmente al aumento de su precio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que la hip\u00f3tesis de la f\u00e1cil sustituci\u00f3n de tecnolog\u00edas no se verifica en el mercado energ\u00e9tico. Por el contrario, varios estudios emp\u00edricos demuestran que la elasticidad-precio de la demanda de tecnolog\u00edas \u201csucias\u201d es extremadamente baja. Un estudio que analiza cinco sectores para un panel de 39 pa\u00edses de la OCDE entre 1990 y 2016, estimando un \u201cprecio del carbono ponderado por las emisiones\u201d, demuestra que la introducci\u00f3n de la fijaci\u00f3n de precios del carbono redujo el crecimiento de las emisiones de CO<sub>2<\/sub> en solo un 0,6 por ciento a un 1,5 por ciento de media, en relaci\u00f3n con las emisiones contrafactuales (en caso de que no se hubiera aplicado la tarificaci\u00f3n). Esto se debe precisamente a que la elasticidad-precio de la demanda es muy baja: hay una reducci\u00f3n del 0,06 por ciento en el crecimiento de las emisiones por cada aumento medio de 1 USD\/tCO<sub>2<\/sub>. Para alcanzar una reducci\u00f3n media prevista del 50 por ciento para 2030 (en relaci\u00f3n con 2020), de conformidad con el Acuerdo de Par\u00eds, ser\u00eda necesario un precio global del carbono ponderado por las emisiones en toda la econom\u00eda mundial superior a 175 USD\/tCO<sub>2<\/sub>, un valor muy alejado de los precios actuales y pol\u00edticamente inviable debido a los efectos inflacionistas y a la resistencia de los grupos de inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la pr\u00e1ctica, la inelasticidad de la demanda con respecto al precio significa que, aunque los precios suban, los usuarios de tecnolog\u00edas contaminantes y combustibles f\u00f3siles siguen demand\u00e1ndolos, aunque se empobrezcan, porque no encuentran sustitutos viables: no hay tecnolog\u00edas e infraestructuras sustitutivas f\u00e1cilmente accesibles, y mucho menos con costes comparables a los de las alternativas f\u00f3siles. Por lo tanto, la estrategia de transici\u00f3n hacia las energ\u00edas renovables no puede comenzar con el aumento de los precios del carbono, esperando que el mercado ofrezca una soluci\u00f3n alternativa a corto plazo. Debe pasar, s\u00ed, por la planificaci\u00f3n gubernamental de la oferta de nuevas tecnolog\u00edas verdes e infraestructuras sustitutivas basadas en la energ\u00eda sostenible. Solo despu\u00e9s de que estas tecnolog\u00edas e infraestructuras sean accesibles, el aumento del precio del carbono podr\u00e1 inducir una r\u00e1pida sustituci\u00f3n. Antes de eso, los consumidores y las empresas usuarias son rehenes de las opciones contaminantes. Dado que la v\u00eda principal de descarbonizaci\u00f3n en la mayor\u00eda de los pa\u00edses pasa por la electrificaci\u00f3n de los sistemas y la conversi\u00f3n de las energ\u00edas sostenibles en la principal fuente de electricidad, los gobiernos no deben confiar en el poder m\u00e1gico del sistema de precios para ofrecer redes alternativas de la nada. Por el contrario, deben contribuir a la creaci\u00f3n de tecnolog\u00edas e infraestructuras sostenibles para la electrificaci\u00f3n y, a continuaci\u00f3n, crear incentivos de precios para acelerar la transici\u00f3n energ\u00e9tica hacia la red sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un problema central que impide la r\u00e1pida descarbonizaci\u00f3n mediante la ampliaci\u00f3n de las inversiones es la baja rentabilidad observada y esperada de las empresas de energ\u00eda renovable. Mientras que la rentabilidad anual de la energ\u00eda verde oscila, en promedio, entre el 6 por ciento&nbsp; y el 8 por ciento, los bancos privados buscan financiar proyectos con una rentabilidad superior al 10 por ciento, cifra que suelen alcanzar las empresas productoras de combustibles f\u00f3siles. La raz\u00f3n fundamental de la escasa rentabilidad tiene que ver con la estructura del mercado el\u00e9ctrico, cada vez m\u00e1s separado en mercados de generaci\u00f3n, transmisi\u00f3n y distribuci\u00f3n. Mientras que las empresas de petr\u00f3leo y gas operan en mercados oligopol\u00edsticos, protegidos por la OPEP y con un conjunto significativo de inversiones ya amortizadas, las barreras de entrada a la producci\u00f3n de energ\u00edas renovables son muy peque\u00f1as, ya que los bienes de capital necesarios est\u00e1n disponibles en el mercado internacional. Por lo tanto, los breves auges de inversi\u00f3n descoordinada son seguidos por largos per\u00edodos de sobreproducci\u00f3n, precios bajos y tasas de beneficio reducidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vista de la feroz competencia, los generadores de energ\u00eda renovable no tienen poder de mercado para imponer precios y elevar los m\u00e1rgenes de beneficio frente a las empresas que dominan la infraestructura de transmisi\u00f3n, vi\u00e9ndose obligados a trasladar la reducci\u00f3n de costes a los precios, lo que mantiene bajas las tasas de beneficio. Para empeorar la situaci\u00f3n de la estructura del mercado, la producci\u00f3n de energ\u00edas renovables (solar y e\u00f3lica) es m\u00e1s abundante cuando la demanda de energ\u00eda es menor, lo que tiende a limitar a\u00fan m\u00e1s los precios: mientras que la oferta es mayor en momentos de iluminaci\u00f3n natural durante el d\u00eda y en las estaciones c\u00e1lidas, la demanda es mayor en las estaciones fr\u00edas y en los momentos oscuros del d\u00eda inmediatamente antes y despu\u00e9s de la jornada laboral. Dado que el coste del almacenamiento de la energ\u00eda renovable es elevado, las empresas tienen que despachar la energ\u00eda cuando se genera, aceptando precios desfavorables. Adem\u00e1s, la generaci\u00f3n renovable es muy intensiva en tierra, lo que lleva a los productores a buscar zonas donde la tierra es m\u00e1s barata, generalmente alejadas tanto de las redes de transmisi\u00f3n existentes como de las zonas m\u00e1s densamente pobladas donde se concentra la demanda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello limita la creaci\u00f3n de redes alternativas a las f\u00f3siles a trav\u00e9s de mecanismos de mercado, lo que retrasa la descarbonizaci\u00f3n y reduce la elasticidad-precio de la demanda de combustibles sucios. Y la inercia estructural no se limita al sistema el\u00e9ctrico. Los combustibles f\u00f3siles se integran en un sistema sociotecnol\u00f3gico con enormes interdependencias que articulan los sistemas energ\u00e9ticos, productivos, cient\u00edficos, educativos, infraestructurales y pol\u00edticos, lo que da lugar a externalidades positivas que \u201cbloquean\u201d a los usuarios en la red existente y, si no imposibilitan, dificultan enormemente la transici\u00f3n a un sistema alternativo mediante se\u00f1ales de precios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Escasez de bosques<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debido a la enorme rentabilidad y al arraigo econ\u00f3mico y pol\u00edtico de los sistemas energ\u00e9ticos, productivos y de infraestructura basados en combustibles f\u00f3siles, las empresas productoras y comercializadoras de estos combustibles se resisten a la transici\u00f3n sist\u00e9mica, mientras que las empresas y los consumidores no tienen alternativas en el precio y la escala necesarios para inducirlos a la descarbonizaci\u00f3n. Desde el a\u00f1o del Protocolo de Kioto (1997) hasta 2024, el consumo de combustibles f\u00f3siles aument\u00f3 un 58 por ciento (poco menos de la mitad del crecimiento acumulado del PIB mundial, alrededor del 120 por ciento).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"946\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4-946x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-26147\" srcset=\"https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4-946x1024.png 946w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4-277x300.png 277w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4-768x831.png 768w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4-1419x1536.png 1419w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4-1892x2048.png 1892w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart1ES-4.png 2040w\" sizes=\"auto, (max-width: 946px) 100vw, 946px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como resultado, las ganancias en eficiencia energ\u00e9tica y el uso de tecnolog\u00edas limpias solo han reducido marginalmente la participaci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles en la matriz energ\u00e9tica mundial. En el a\u00f1o del Protocolo de Kioto, la participaci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles en la matriz energ\u00e9tica mundial era del 85,8 por ciento , cayendo solo al 81 por ciento en 2024.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"946\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2-946x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-26153\" srcset=\"https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2-946x1024.png 946w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2-277x300.png 277w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2-768x831.png 768w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2-1419x1536.png 1419w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2-1892x2048.png 1892w, https:\/\/phenomenalworld.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/chart2ES-1-2.png 2040w\" sizes=\"auto, (max-width: 946px) 100vw, 946px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En vista de este fracaso, la escala necesaria para que los proyectos de compensaci\u00f3n de los mercados de carbono \u2014a trav\u00e9s de la conservaci\u00f3n ambiental, la regeneraci\u00f3n de bosques o la reforestaci\u00f3n\u2014 garanticen emisiones netas cero es absolutamente inviable. La compensaci\u00f3n no puede funcionar como alternativa a la descarbonizaci\u00f3n de los sistemas energ\u00e9ticos, productivos y de infraestructura, simplemente porque no hay suficiente tierra para replantar bosques.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Shell, la cuarta empresa de petr\u00f3leo y gas m\u00e1s grande del mundo por capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til, anunci\u00f3 un proyecto de compensaci\u00f3n de sus emisiones mediante la compra de cr\u00e9ditos de carbono a trav\u00e9s de la protecci\u00f3n de bosques y la reforestaci\u00f3n que requerir\u00eda, entre 2020 y 2030, un territorio tres veces mayor que el de los Pa\u00edses Bajos, donde se encuentra la sede de la empresa. La propia Shell afirm\u00f3 que ser\u00eda necesario reforestar 700 millones de hect\u00e1reas \u2014un territorio equivalente al de Brasil\u2014 hasta finales de siglo para evitar un calentamiento superior a 1,5 \u00baC, junto con otras iniciativas de mitigaci\u00f3n (como la transici\u00f3n a la energ\u00eda sostenible y la restauraci\u00f3n forestal). A\u00fan creyendo que las dem\u00e1s iniciativas tengan \u00e9xito, la estimaci\u00f3n de Shell sobre el impacto de la reforestaci\u00f3n es bastante poco realista: supone una tasa anual de secuestro de 17 toneladas de carbono por hect\u00e1rea, cifra cercana a la alcanzada durante el crecimiento de los bosques tropicales nativos y biodiversos. Dado que la mayor parte de las oportunidades de reforestaci\u00f3n se encuentran en zonas de bosques templados del hemisferio norte, no hay espacio para replantar bosques tropicales a esa escala. En este caso, la tasa anual de secuestro de carbono podr\u00eda reducirse a la mitad (en un escenario optimista) o incluso a menos de un tercio de la estimaci\u00f3n de Shell (en un escenario realista), lo que har\u00eda necesario reforestar quiz\u00e1s m\u00e1s de tres Brasil, suponiendo el \u00e9xito de las dem\u00e1s iniciativas de mitigaci\u00f3n imaginadas por la empresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso teniendo en cuenta las estimaciones de estudios entusiastas con la opci\u00f3n de la reforestaci\u00f3n y la restauraci\u00f3n de bosques nativos, la compensaci\u00f3n forestal no puede funcionar como alternativa para la descarbonizaci\u00f3n de los sistemas energ\u00e9ticos, productivos y de infraestructura. Seg\u00fan Bastin et al. (2019), dada la degradaci\u00f3n de los suelos que antes albergaban bosques y los usos concurrentes de la tierra, ser\u00eda posible reforestar como m\u00e1ximo 900 millones de hect\u00e1reas en todo el mundo. Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, esa superficie absorber\u00eda 205 mil millones de toneladas de carbono en las d\u00e9cadas necesarias hasta que los bosques alcanzaran la madurez. El problema es que el efecto de d\u00e9cadas de reforestaci\u00f3n equivale a solo cinco a\u00f1os de emisiones al ritmo anual actual. Es decir, el sistema sociotecnol\u00f3gico basado en la emisi\u00f3n de carbono agotar\u00eda en poco tiempo todo el potencial existente de compensaci\u00f3n de emisiones mediante la reforestaci\u00f3n y la restauraci\u00f3n forestal. Adem\u00e1s, sin restricciones en el nivel de emisiones, la cobertura forestal podr\u00eda reducirse en 223 millones de hect\u00e1reas en 2050 debido al impacto del calentamiento global en los bosques tropicales, incluso sin tener en cuenta la deforestaci\u00f3n asociada al avance de la frontera agr\u00edcola, la miner\u00eda y la urbanizaci\u00f3n, principales responsables de la reducci\u00f3n de 178 millones de hect\u00e1reas de bosques en el mundo entre 1990 y 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este impacto del calentamiento global en los bosques tropicales significa que la b\u00fasqueda de compensaciones (<em>net zero<\/em>) a trav\u00e9s de la reforestaci\u00f3n no solo es una alternativa inviable a la descarbonizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n autodestructiva, si sirve como cortina de humo para permitir que las empresas sigan lucrando m\u00e1s tiempo con el negocio de las energ\u00edas sucias mientras aparentan compensar sus emisiones. Incluso si los bosques que albergan proyectos espec\u00edficos de \u201ccompensaci\u00f3n\u201d no desaparecen en cien a\u00f1os (llev\u00e1ndose consigo los proyectos que autorizaron las emisiones), existe una disparidad de duraci\u00f3n que hace inviable una verdadera compensaci\u00f3n: los proyectos de mitigaci\u00f3n forestal tienen un plazo relativamente corto (como m\u00e1ximo cien a\u00f1os), pero el 40 por ciento&nbsp; del carbono emitido permanece en la atm\u00f3sfera durante m\u00e1s de un siglo, y entre el 20 y el 35 por ciento de las emisiones permanecen entre dos y veinte milenios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, la compensaci\u00f3n mediante inversiones en \u201ccapital natural\u201d es com\u00fanmente criticada por la dificultad de verificar t\u00e9cnicamente la \u201cadicionalidad\u201d \u2014la contribuci\u00f3n efectiva\u2014 de los proyectos de mitigaci\u00f3n forestal. Todos los tipos de compensaci\u00f3n forestal conllevan riesgos, pero estos son menores cuando los proyectos implican \u201cemisiones negativas\u201d, asociadas a la restauraci\u00f3n o la reforestaci\u00f3n, y mayores cuando s\u00f3lo incluyen \u201cemisiones evitadas\u201d, tomando como referencia una trayectoria contrafactual de emisiones que supuestamente se producir\u00eda sin el proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la pr\u00e1ctica, se han vendido innumerables proyectos sin la debida comprobaci\u00f3n de su contribuci\u00f3n efectiva a la conservaci\u00f3n de los bosques, y otros tantos no han conservado los bosques que promet\u00edan conservar debido a problemas de administraci\u00f3n o incluso de fraude. En 2016, un estudio financiado por la Direcci\u00f3n General de Acci\u00f3n por el Clima de la Comisi\u00f3n Europea concluy\u00f3 que el 85 por ciento de los proyectos de mitigaci\u00f3n forestal ten\u00edan una probabilidad baja de reducciones de emisiones \u201cadicionales\u201d (no sobreestimadas), frente a s\u00f3lo un 2 por ciento con alta probabilidad. En 2023, un estudio del peri\u00f3dico The Guardian y Corporate Accountability analiz\u00f3 los 50 principales proyectos de compensaci\u00f3n de emisiones del mundo y concluy\u00f3 que el 78 por ciento eran in\u00fatiles, el 16 por ciento eran problem\u00e1ticos, el 6 por ciento no contaban con informaci\u00f3n transparente que permitiera evaluarlos y ninguno demostraba una contribuci\u00f3n efectiva inequ\u00edvoca. Adem\u00e1s, independientemente de que demuestren o no la \u201cadicionalidad\u201d, la reforestaci\u00f3n suele implicar monocultivos forestales que perjudican la seguridad alimentaria de las comunidades tradicionales dedicadas a la agricultura familiar y la agroecolog\u00eda, teniendo en cuenta que las tierras destinadas a la agroindustria son mucho m\u00e1s caras y, en general, est\u00e1n protegidas legalmente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La inversi\u00f3n p\u00fablica compensa m\u00e1s<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las empresas l\u00edderes en emisiones, muchas financiaron campa\u00f1as pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas destinadas a desacreditar la existencia y subestimar los riesgos del calentamiento global, as\u00ed como a desacreditar las pol\u00edticas p\u00fablicas destinadas a revertir o prohibir las emisiones y planificar estrategias de inversi\u00f3n, coordinar decisiones y asignar recursos directa o indirectamente en busca de un cambio estructural. Si esto es un s\u00edntoma de sistemas pol\u00edticos nacionales injustos, en los que el poder econ\u00f3mico desinforma y manipula la opini\u00f3n p\u00fablica y las decisiones gubernamentales y legislativas, la injusticia internacional es a\u00fan mayor. Despu\u00e9s de todo, la inmensa mayor\u00eda de las 90 instituciones responsables del 63 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero entre 1751 y 2010, as\u00ed como de las 57 responsables del 80 por ciento de las emisiones entre 2016 y 2022, son corporaciones globales con sede en regiones templadas menos afectadas por el calentamiento global, aunque tambi\u00e9n dirigen empresas filiales y subcontratadas que producen con menores costes salariales y medioambientales en las zonas del sur global, que ser\u00e1n las m\u00e1s perjudicadas por los efectos del cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas empresas se han apropiado y han abusado de un bien com\u00fan mundial: la capacidad de absorci\u00f3n de gases de efecto invernadero de la atm\u00f3sfera, los suelos y los oc\u00e9anos. Algunas de ellas pretenden seguir apropi\u00e1ndose sin l\u00edmites, hasta el punto de destinar 445 millones de d\u00f3lares a la financiaci\u00f3n de campa\u00f1as electorales en 2024 en Estados Unidos para elegir a Donald Trump y otros pol\u00edticos favorables a las energ\u00edas sucias. Otras acuerdan \u201ccompensar\u201d sus emisiones futuras \u2014pero no las pasadas\u2014 mediante proyectos de mitigaci\u00f3n que tienen una escala min\u00fascula frente a las emisiones totales y cuya contribuci\u00f3n efectiva, cuando existe, es muy menor que la propagada, m\u00e1s a\u00fan si consideramos la escala temporal multisecular en la que los gases de efecto invernadero, en especial el di\u00f3xido de carbono, siguen impactando en la atm\u00f3sfera y los oc\u00e9anos. De una forma u otra, ambos grupos prolongan la duraci\u00f3n de un sistema sociotecnol\u00f3gico que les asegura beneficios extraordinarios mientras se acumulan cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas cada vez mayores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa que el aumento del precio del carbono y los proyectos de compensaci\u00f3n forestal de emisiones deban descartarse. Una vez que se haya establecido un sistema el\u00e9ctrico alternativo, el aumento del precio del carbono podr\u00e1 finalmente contribuir a acelerar la sustituci\u00f3n sist\u00e9mica. Siempre que est\u00e9n subordinados a una estructura de \u201cmando y control\u201d de los bosques tropicales, algunos proyectos de compensaci\u00f3n forestal de emisiones pueden autorizarse, siempre que no est\u00e9n exclusivamente bajo la supervisi\u00f3n de los certificadores privados de los mercados voluntarios de carbono y, especialmente, si apoyan la bioeconom\u00eda de la sociobiodiversidad. Lo que debe descartarse es la idea, dominante en la gran prensa mundial e incluso en la ONU, de que el cobro del coste social del carbono y su \u201ccompensaci\u00f3n\u201d puedan sustituir a la planificaci\u00f3n p\u00fablica de la transici\u00f3n sociotecnol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><em>El ensayo es una adaptaci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/transformaeconomia.org\/um-ambiente-para-negocios-por-que-os-mercados-de-carbono-nao-podem-evitar-a-catastrofe-climatica\/\">Nota n. 12<\/a> del proyecto <a href=\"https:\/\/transformaeconomia.org\/\">Transforma<\/a>, grupo de investigaci\u00f3n del Instituto de Economia da Unicamp. <\/em><br><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los mercados de carbono forman parte de la estrategia de mitigaci\u00f3n preferida por la gobernanza clim\u00e1tica global desde hace d\u00e9cadas: la fijaci\u00f3n de precios al carbono para cobrar el coste social de las emisiones. Esta soluci\u00f3n parte del diagn\u00f3stico de que las emisiones descontroladas ser\u00edan un fallo del mercado y, por lo tanto, nos distrae de lo que realmente funciona en la lucha contra la crisis clim\u00e1tica: la planificaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n","protected":false},"author":264,"featured_media":26130,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[729],"tags":[752,758,759,726],"issue":[],"newsletter":[],"region":[],"sector":[],"theme":[1076,1082],"series":[],"class_list":["post-26144","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","tag-climate-es","tag-desarrollo","tag-economia","tag-longform-es","theme-clima-y-energia","theme-comercio-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Clima para los negocios - 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